CIUDAD DE MÉXICO.— La mañana del lunes 7 de septiembre comenzó con una escena que rápidamente llegó a las redes sociales: dos activistas de Greenpeace México escalaban el asta monumental del Zócalo capitalino. La maniobra formó parte de una protesta para exigir la cancelación de la planta de amoniaco que Gas y Petroquímica de Occidente (GPO), filial de Grupo Proman, desarrolla en Topolobampo, Sinaloa.
Mientras los dos escaladores ascendían con cuerdas, arneses y equipo especializado, alrededor de 20 manifestantes rodearon la base del asta con pancartas contra el proyecto industrial. Integrantes del colectivo ¡Aquí No!, habitantes de comunidades pesqueras y representantes indígenas Mayo-Yoreme acompañaron la movilización, mientras autoridades capitalinas vigilaban la zona.
Una manta apareció sobre el Zócalo
Alrededor de las 7:45 horas, los activistas llegaron a la parte media de la estructura y desplegaron una enorme manta con un mensaje directo para Claudia Sheinbaum: “Presidenta: Proteja Topolobampo”. Abajo, sobre la plancha del Zócalo, sus compañeros extendieron otra lona con la frase “¡En México No!”, en medio de restricciones temporales al paso peatonal.
La exigencia detrás de la llamativa acción fue detener una planta diseñada para producir 2 mil 200 toneladas métricas de amoniaco cada día, cerca de la bahía de Ohuira. Greenpeace sostiene que el complejo representa un riesgo para la salud de las comunidades, la pesca, los manglares y la biodiversidad marina de este humedal de importancia internacional.
Topolobampo suma 100 días de protesta
La escalada del asta ocurrió después de que pobladores, pescadores e integrantes de comunidades Mayo-Yoreme cumplieran 100 días de plantón frente a las instalaciones del proyecto en Sinaloa. Los inconformes aseguran que no buscan una confrontación, sino impedir daños que podrían resultar irreversibles y lograr que el gobierno federal escuche sus argumentos antes de permitir el avance de la planta.
¿Terminaron detenidos?
Hasta las primeras horas posteriores a la manifestación no se reportaron activistas detenidos, personas lesionadas ni daños en el asta monumental. Sin embargo, los participantes podrían enfrentar una multa o arresto por ingresar a un área restringida y utilizar un elemento del equipamiento urbano sin autorización. La sanción dependerá de lo que determinen las autoridades y una persona juzgadora, mientras el llamado lanzado desde las alturas ya colocó nuevamente a Topolobampo en el centro del debate nacional.













