Por Staff
NYON, Suiza, a 30 de julio de 2026.- El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, anunció que la organización retirará la propuesta de crear FIFA Forward Enterprise (FFE), un proyecto que buscaba fortalecer el financiamiento del desarrollo del futbol mediante una nueva estructura comercial, luego de reconocer que la iniciativa generó divisiones entre las federaciones y confederaciones afiliadas.
A través de una declaración oficial, Infantino afirmó que el objetivo del proyecto era dotar de mayores recursos a las 211 asociaciones miembro, especialmente a aquellas con menos capacidad económica, siempre bajo un proceso de consulta con el Consejo de la FIFA, las confederaciones y los distintos actores del futbol mundial. Sin embargo, señaló que las opiniones recabadas evidenciaron una fractura que contradecía el propósito de unir al deporte.
La iniciativa contemplaba la creación de una empresa subsidiaria propiedad de la FIFA que administraría los principales activos comerciales del organismo, con la posibilidad de incorporar inversionistas privados minoritarios. Los recursos obtenidos serían destinados a ampliar significativamente el programa FIFA Forward, incrementando el financiamiento para las federaciones nacionales.
Rechazo de las federaciones
No obstante, el proyecto enfrentó un fuerte rechazo de organismos como la UEFA y la Concacaf, que cuestionaron tanto el modelo propuesto como el proceso de consulta. La controversia escaló hasta el punto de que algunas federaciones europeas advirtieron sobre posibles medidas de presión si la iniciativa seguía adelante.
En su mensaje, Infantino sostuvo que la misión de la FIFA “siempre ha sido unir y mejorar” al futbol mundial, por lo que decidió no continuar con una propuesta que, a su juicio, dejó de responder a ese objetivo. También adelantó que en los próximos días convocará a federaciones, confederaciones y demás actores para construir consensos sobre futuras estrategias de desarrollo.
La decisión representa un giro relevante en uno de los proyectos más ambiciosos impulsados por la actual administración de la FIFA y deja abierta la discusión sobre cómo aumentar los recursos para el desarrollo del futbol sin generar divisiones entre las organizaciones que integran el máximo organismo rector del deporte.














