Por Karina Gómez
CIUDAD DEL CARMEN, Camp., a 12 de enero del 2026. – Un cañón colonial del siglo XVII fue encontrado en la colonia El Guanal en Ciudad del Carmen, mientras se realizaban obras de pavimentación.
El hallazgo ocurrió este fin de semana en el cruce de las calles 28 y 19 de la colonia El Guanal, cuando el señor Ismael García Gómez operaba una retroexcavadora y la máquina golpeó contra el metal de más de 340 años de antigüedad.
De inmediato, autoridades municipales dieron aviso al Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) cuyos especialistas confirmaron que la pieza corresponde al periodo comprendido entre 1663 y 1686.
Durante más de tres siglos, la historia de la Isla del Carmen permaneció enterrada bajo El Guanal, silenciosa, cubierta por arena y asfalto. El cañón, de una longitud de aproximadamente dos metros, fue testigo directo de la época en que las costas campechanas se fortificaron para resistir los ataques piratas que asolaban el Golfo de México.
Ese lapso histórico coincide con el momento en que Campeche capital levantó murallas, baluartes y fuertes para protegerse de incursiones corsarias, tras sufrir saqueos devastadores. Mientras la capital se blindaba con piedra, la Isla del Carmen cumplía una función complementaria: vigilar rutas marítimas, servir como enclave naval y punto estratégico para el control del litoral, ya fuera en manos de la Corona española o de grupos piratas que ocuparon la isla de forma intermitente.
Reivindica a Ciudad del Carmen
A diferencia de la Campeche amurallada, cuyo sistema defensivo quedó fijado en la arquitectura, Ciudad del Carmen defendió su territorio con infraestructura efímera: artillería móvil, posiciones costeras y control marítimo. El cañón hallado en El Guanal encaja en esa lógica, no como pieza ornamental, sino como herramienta activa de defensa y dominio naval en un territorio en constante disputa.
Registros oficiales de la Subdirección de Arqueología Subacuática del INAH refuerzan este paralelismo. En el Golfo de México se han documentado más de 30 sitios arqueológicos coloniales sumergidos, con cañones, anclas y restos de navíos de los siglos XVII y XVIII, varios frente a las costas campechanas. Estos vestigios confirman que la región fue un frente marítimo de guerra tan relevante como las murallas que hoy distinguen a la capital campechana.
El hallazgo no solo rescata un objeto antiguo, restituye a la isla su lugar en la historia defensiva del Golfo de México recordando que, su pasado, al igual que el de Campeche amurallada, fue forjado entre pólvora, vigilancia y resistencia.













