Por Karina Gómez
San Francisco de Campeche, Camp., a 13 de enero del 2026.- Con más de cuatro siglos de historia y una profunda carga simbólica para Campeche, el Cristo Negro, Señor de San Román, comenzó un proceso integral de conservación y restauración encabezado por especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) en coordinación con autoridades eclesiásticas del Santuario de San Román.
La emblemática imagen, que llegó a tierras campechanas en 1565 durante los primeros años del Virreinato, es una de las representaciones religiosas más antiguas de la Península de Yucatán y es venerada tradicionalmente como Santo Patrono de los pescadores, reflejo del vínculo histórico de Campeche con el mar y su vocación portuaria.
Un proyecto para preservar la fe y la historia
El proyecto contempla no solo la intervención de la escultura, sino también estudios técnicos de los mosaicos interiores del templo, con el objetivo de preservar uno de los patrimonios religiosos e históricos más importantes del sureste mexicano.
El presbítero Juan Alberto Arcos Arana, rector del Santuario de San Román, explicó que la restauración se decidió tras detectar, en los últimos dos años, fisuras y desprendimientos en la imagen, lo que hacía necesaria una acción preventiva para garantizar su estabilidad y conservación a largo plazo.
Por su parte, la arqueóloga Adriana Velázquez, directora del INAH en Campeche, subrayó que el Cristo Negro de San Román es una pieza de alto valor histórico y artístico a nivel nacional, por lo que su intervención se realizará bajo criterios científicos rigurosos, respetando su integridad material y simbólica.
Daños detectados y trabajos previstos
Las conservadoras María Fernanda Escalante y Leticia Jiménez detallaron que la escultura presenta grietas en pies, piernas, brazos y manos, así como desprendimientos superficiales, ampollas en el pecho y pérdida de material en zonas con relieves.
A ello se suma el deterioro de la cruz de plata, cuya capa protectora se ha visto afectada, provocando procesos de oxidación.
El plan de trabajo incluye conservación preventiva, estabilización estructural, limpieza especializada, análisis técnicos y un sistema de monitoreo permanente, además de la generación de documentación gráfica y técnica que permitirá dar seguimiento a su estado en el futuro.

Mosaicos bajo la lupa
De manera paralela, se realizarán estudios en el interior del templo, donde ocho pilastras revestidas con mosaicos presentan grietas y desprendimientos. En esta primera etapa se protegerán las áreas de mayor riesgo y se realizará un registro detallado mediante fotografía especializada, modelado tridimensional y análisis con tecnología infrarroja.
Estos estudios permitirán conocer las causas del deterioro y documentar las transformaciones históricas de la iconografía, sentando las bases para una restauración integral posterior.
Las autoridades coincidieron en que la intervención se realizará con prudencia, rigor científico y documentación exhaustiva, con el propósito de salvaguardar un patrimonio que combina valor histórico, artístico y un profundo significado identitario para la comunidad campechana.













