Por Karina Gómez
HOPELCHÉN, Camp., a 8 de julio del 2026.— En el corazón de la región Puuc de Campeche, rodeado por colinas, sabanas de kankab y la singular geografía de la mesa kárstica de Bolonchén de Rejón, se encuentra Chunhuhub, una antigua ciudad maya que conserva parte del esplendor arquitectónico del periodo Clásico Tardío y representa uno de los patrimonios culturales más valiosos del estado.
Ubicado a aproximadamente 10 kilómetros al noroeste de Bolonchén de Rejón, este asentamiento arqueológico constituye una ventana al pasado prehispánico de la península de Yucatán. Su nombre, proveniente de la lengua maya, significa “raíz o junto al caracol”, una denominación que mantiene vivo el legado lingüístico y cultural de los antiguos habitantes de la región.
El sitio fue dado a conocer al mundo en 1902 por el explorador austriaco Teobert Maler, quien documentó una impresionante estructura palaciega integrada por trece habitaciones abovedadas que incluso contó con un segundo nivel, hoy desaparecido por el paso del tiempo.
Desde entonces, el Instituto Nacional de Antropología e Historia ha desarrollado labores de investigación, conservación, consolidación y mantenimiento que han permitido preservar parte de su riqueza arquitectónica para las futuras generaciones.

Un legado de piedra que desafía el paso del tiempo
A diferencia de otras ciudades mayas, Chunhuhub presenta una distribución dispersa. Sus conjuntos arquitectónicos no se concentran en una plaza central, sino que se encuentran distribuidos entre diversas elevaciones naturales, integrándose armoniosamente al paisaje característico de la región Puuc, una de las escuelas arquitectónicas más refinadas del mundo maya.
La estructura más emblemática del sitio es el denominado Edificio 1, un imponente palacio revestido con mosaicos de piedra rojiza perfectamente ensamblados. Su decoración exhibe elaboradas grecas geométricas y representaciones asociadas al Witz, la montaña sagrada o señor de los sustentos dentro de la cosmovisión maya, además de los tradicionales junquillos dobles que distinguen el estilo arquitectónico Puuc.
A un costado se localiza la Estructura 2, otro edificio palaciego cuyos amplios accesos y refinados frisos de grecas escalonadas reflejan el alto grado de desarrollo artístico alcanzado por los antiguos constructores mayas durante el Clásico Tardío.

Los especialistas estiman que Chunhuhub alcanzó su mayor auge político, económico y ceremonial entre los años 600 y 900 después de Cristo, periodo en el que se consolidó como un importante centro regional que mantenía estrechas relaciones con otras ciudades mayas de relevancia como Xcalumkín, Xculoc, Kalakhuitz y Xpostanil, conocido también como el Tercer Palacio de Maler.
Hoy, este enclave arqueológico representa mucho más que un conjunto de ruinas. Es un testimonio vivo de la ingeniería, el arte y la organización social de la civilización maya, además de un atractivo con enorme potencial para fortalecer el turismo cultural en el municipio de Hopelchén y diversificar la oferta turística de Campeche.
Entre senderos naturales, arquitectura monumental y siglos de historia esculpidos en piedra, Chunhuhub permanece como uno de los secretos mejor guardados del estado, invitando a visitantes nacionales y extranjeros a descubrir una parte esencial del legado que convirtió a la región Puuc en una de las expresiones arquitectónicas más sobresalientes de Mesoamérica.














