Por Karina Gómez
SAN FRANCISCO DE CAMPECHE, Camp., 17 de julio de 2026.— La victoria de los Piratas de Campeche sobre los Olmecas de Tabasco, con la que aseguraron la serie y se consolidaron en el cuarto lugar de la Zona Sur de la Liga Mexicana de Beisbol, tuvo un protagonista inesperado fuera del terreno de juego. Un joven empleado de Cinépolis se ganó el reconocimiento de la afición por su entusiasmo y carisma durante el encuentro.
Conocido por los aficionados como el “Cinepolito del Béisbol”, el trabajador recorrió las gradas ofreciendo productos y mantuvo una actitud positiva durante todo el partido. Aunque las ventas fueron bajas, continuó atendiendo al público con entusiasmo y se integró al ambiente del estadio, lo que lo convirtió en uno de los personajes más comentados de la jornada.
Las redes sociales reconocen su actitud
El desempeño del joven generó múltiples comentarios en redes sociales, donde aficionados solicitaron que la empresa reconociera su esfuerzo. Además, varios asistentes invitaron a respaldarlo con propinas en los próximos encuentros como muestra de agradecimiento por el servicio y la energía que transmitió durante el juego.
Al concluir el partido, decenas de seguidores de los Piratas colaboraron de manera voluntaria en la recolección de basura dentro del Estadio Nelson Barrera Romellón. La iniciativa facilitó las labores del personal de mantenimiento, especialmente en una temporada en la que las lluvias incrementan el trabajo de limpieza.
Los trabajadores agradecieron el apoyo de los aficionados y destacaron que acciones como esta contribuyen al cuidado del estadio y reflejan el compromiso de la comunidad con la casa de los filibusteros.
Una noche que dejó algo más que una victoria
El triunfo deportivo se combinó con dos historias que marcaron la jornada: el entusiasmo del ya conocido “Cinepolito del Béisbol” y la participación de la afición en la limpieza del inmueble. Ambos hechos se llevaron el reconocimiento del público y dieron un sello especial a una noche en la que el béisbol también se vivió desde las gradas.















