Por Staff
CIUDAD DE MÉXICO, a 10 de septiembre de 2026.— Las lluvias fuertes a muy fuertes que se mantienen en distintas regiones del país evidencian uno de los principales desafíos para las ciudades mexicanas: contar con infraestructura capaz no solo de desalojar grandes volúmenes de agua, sino también de captarla, almacenarla y aprovecharla. El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) prevé que estas condiciones continúen durante el inicio de septiembre debido a la interacción del monzón mexicano, canales de baja presión, circulaciones ciclónicas, vaguadas y ondas tropicales.
De acuerdo con el organismo de la Conagua, las precipitaciones podrían estar acompañadas de descargas eléctricas, posible caída de granizo y rachas de viento. Entre las entidades donde se pronostican lluvias puntuales muy fuertes, de entre 50 y 75 milímetros, se encuentran Sonora, Chihuahua, Sinaloa, Durango, Coahuila, Nuevo León, Nayarit, Jalisco, Colima, Michoacán, Guanajuato, Querétaro, Hidalgo, Veracruz, Oaxaca y Chiapas.
¿Tu ciudad podría soportar una lluvia extrema?
Este escenario meteorológico coloca nuevamente bajo discusión la capacidad de las ciudades para enfrentar precipitaciones cada vez más intensas y variables. Para Humberto Armenta González, presidente del Consejo de Administración de Regiomontana de Construcción y Servicios (RECSA), la respuesta requiere combinar la infraestructura hidráulica tradicional con soluciones basadas en la naturaleza y herramientas tecnológicas que permitan mejorar la gestión del agua.
El especialista considera que obras como drenajes, colectores, plantas de tratamiento, reservorios y redes de distribución seguirán siendo indispensables, pero pueden complementarse con parques inundables, zonas de infiltración, corredores ecológicos y superficies permeables. Estas alternativas permiten retener temporalmente el agua de lluvia, favorecer su infiltración y disminuir la presión sobre los sistemas de drenaje, sin sustituir las grandes obras hidráulicas.
A esta estrategia se suma el uso de tecnología y monitoreo en tiempo real. Sensores, sistemas de medición y análisis de datos pueden proporcionar información sobre niveles, caudales y condiciones de operación para anticipar riesgos y mejorar la respuesta ante eventos meteorológicos extraordinarios. En este sentido, Armenta sostiene que “la información se ha convertido en un recurso tan valioso como la propia agua”, al considerar que contar con datos oportunos permite utilizar de manera más eficiente la infraestructura disponible.
México frente a un doble desafío
El reto, además, no se limita a enfrentar inundaciones. Distintas regiones del país pueden pasar en periodos relativamente cortos de lluvias intensas a escenarios de presión sobre la disponibilidad de agua, por lo que la planeación deberá considerar sistemas capaces de captar, conducir, almacenar, tratar y reutilizar el recurso. Bajo esta perspectiva, la combinación de infraestructura gris, infraestructura verde, ingeniería, tecnología y planeación urbana apunta hacia modelos más resilientes para las ciudades mexicanas frente a un clima cada vez más variable.















