Un plan de 4,200 millones de dólares, disculpas y preguntas sin resolver. Gianni Infantino compareció este jueves 15 de octubre ante el Consejo de la FIFA en Zúrich para disculparse por los errores relacionados con su proyecto de inversión privada en el Mundial. Sin embargo, no presentó documentos sobre la operación.
El negocio que sacudió a la FIFA
La polémica tiene nombre: FIFA Forward Enterprise (FFE). La iniciativa buscaba incorporar inversionistas privados a una filial con derechos comerciales del Mundial y otras competiciones. Infantino impulsó el proyecto en julio y ese mismo mes lo abandonó, después de que provocara una división entre los dirigentes del fútbol internacional.
El dinero estaba sobre la mesa; los documentos, pendientes. Según el reporte periodístico, los representantes europeos exigieron pruebas escritas sobre el plan de 4,200 millones de dólares. La respuesta del presidente fue pedirles que enviaran sus preguntas por escrito, una salida que dejó inconformes a sus críticos tras aproximadamente tres horas y media de reunión.
“No es apto”: la advertencia de Debbie Hewitt
La declaración más contundente llegó de Debbie Hewitt, vicepresidenta de la FIFA y presidenta de la Federación Inglesa de Fútbol: “Ese hombre tiene que responder a esas preguntas. Si no las responde, no, no es apto para ser presidente de la FIFA”. Su señalamiento dejó una condición clara: Infantino debe rendir cuentas sobre los asuntos que siguen sin aclararse.
¿Qué reconoció Infantino?
En su comunicación oficial, la FIFA confirmó las disculpas por los errores de comunicación y consulta vinculados con FFE. El organismo también explicó que abogados externos informaron al Consejo sobre los antecedentes legales del proyecto y sostuvo que los detalles permanecen confidenciales debido a procedimientos judiciales en Estados Unidos.
El proyecto quedó cancelado, pero las exigencias de explicaciones continúan. La FIFA anunció un grupo de trabajo con representantes de las confederaciones para examinar su marco de gobernanza. Mientras avanza esa revisión, la ausencia de documentos sobre el fallido plan de venta mantiene bajo presión a Infantino y deja abierta la discusión sobre quién decide el futuro comercial del Mundial.













