Por Karina Gómez
Hool, Campeche, a 26 de enero de 2026.— Con la realización de la tradicional Bajada de la Virgen de la Candelaria, la comunidad de Hool, ubicada en el municipio de Campeche, dio inicio formal a uno de sus festejos religiosos de mayor arraigo histórico y cultural. Se trata de una celebración que convoca a cientos de creyentes provenientes de distintas regiones del estado y de la Península de Yucatán.
La ceremonia consiste en el descenso de la imagen mariana desde su nicho habitual para ser colocada en un espacio accesible dentro del santuario, lo que permite su veneración pública. Este acto simbólico representa la apertura oficial del periodo festivo y da paso a una serie de actividades devocionales que se desarrollarán en los próximos días.
La festividad en honor a la Virgen de la Candelaria es una herencia del periodo colonial y se distingue por la cosmovisión que la rodea, alimentada por tradiciones orales, leyendas y un sólido sistema organizativo comunitario que ha permitido su preservación a lo largo de generaciones. Especialmente durante los meses de febrero y agosto, estos rituales constituyen un claro ejemplo de sincretismo entre la fe católica y expresiones culturales ancestrales de la región.

Llegada de fieles y peregrinos
Con la imagen ya dispuesta para su veneración, dio inicio el periodo de visitas de fieles y peregrinos, quienes acuden al santuario para elevar plegarias y realizar actos simbólicos. Entre las prácticas más representativas se encuentran el toque del manto de la Virgen, el desfile frente a la imagen portando flores, cintas de colores y ramas de ruda, así como la entrega de ofrendas.
Durante el desarrollo de los festejos se llevarán a cabo rosarios, misas comunitarias, procesiones y la presentación de ofrendas, entre ellas veladoras y los denominados “k’eex”, mejor conocidos como “milagritos”, pequeñas figuras metálicas que simbolizan favores solicitados o agradecimientos por gracias recibidas.
Estas actividades, que se extenderán a lo largo del periodo festivo conforme a los usos y costumbres de la comunidad, refuerzan el papel del santuario de Hool como un eje espiritual y punto de encuentro de la identidad cultural campechana, manteniendo viva una tradición que fortalece la cohesión social y el sentido de pertenencia comunitaria.













