Por Karina Gómez
SAN FRANCISCO DE CAMPECHE, Camp., 30 de abril de 2026.— El béisbol no solo se juega con el bat y la pelota, también con carácter y espectáculo. Luego de una dolorosa derrota, los Piratas de Campeche respondieron con autoridad al imponerse 6-2 en el segundo juego de la serie, desatando la locura en el estadio Nelson Barrera Romellón.
La noche tuvo de todo: batazos oportunos, jugadas intensas y una afición entregada que no dejó de alentar ni un solo inning. Pero quien se robó los reflectores fue Lorenzillo, la mascota del equipo, que apareció vestido de obispo para “bendecir” el terreno en medio del calor, provocando carcajadas y ovaciones.
El momento no pasó desapercibido. En redes sociales, la escena se volvió viral, convirtiendo al personaje en tendencia y en un inesperado amuleto de la suerte para la novena campechana.
En lo deportivo, los Piratas mostraron una cara distinta: ofensiva efectiva y un pitcheo sólido que logró contener a unos Diablos que habían dominado el primer encuentro.
El resultado no solo empareja la serie, sino que devuelve la confianza al equipo y enciende a una afición que convirtió el “Galeón” en una auténtica fiesta.
Así, entre revancha, espectáculo y pasión, Campeche vivió una noche que confirmó que en el béisbol —y en la vida— siempre hay espacio para levantarse… y sorprender.














