BERLÍN, ALEMANIA, a 10 de febrero de 2026. — La corrupción continúa deteriorándose a nivel mundial y afecta incluso a democracias consolidadas, en un contexto de debilitamiento del liderazgo político y retrocesos en la rendición de cuentas, reveló el Índice de Percepción de la Corrupción (IPC) 2025 de Transparencia Internacional.
El informe analiza a 182 países y territorios y sitúa el promedio global en 42 puntos, el nivel más bajo registrado en más de una década. México se ubica entre los países con peor desempeño del índice, al obtener 27 puntos, reflejo de problemas estructurales persistentes para contener la corrupción en el sector público.
Democracias bajo presión
Uno de los principales hallazgos del IPC 2025 es que la corrupción ya no se limita a regímenes autoritarios. Diversas democracias han registrado retrocesos asociados al debilitamiento de los contrapesos institucionales, la politización de los sistemas de justicia y las restricciones al espacio cívico.
Transparencia Internacional advierte que cuando se reducen la transparencia y la supervisión independiente, aumentan los riesgos de abuso de poder y se erosiona la confianza ciudadana en las instituciones públicas, incluso en países con marcos democráticos consolidados.

América Latina en el Índice de Percepción de la Corrupción 2025
El IPC asigna puntuaciones en una escala de 0 a 100, donde los valores más bajos representan una mayor percepción de corrupción, mientras que las calificaciones más altas indican instituciones percibidas como más íntegras.
Bajo este criterio, los países latinoamericanos evaluados en 2025 presentan los siguientes resultados:
- Uruguay: 73 puntos
- Chile: 63
- Costa Rica: 56
- Cuba: 40
- Colombia: 37
- República Dominicana: 37
- Argentina: 36
- Brasil: 35
- Ecuador: 33
- Panamá: 33
- El Salvador: 32
- Perú: 30
- Bolivia: 28
- México: 27
- Guatemala: 26
- Paraguay: 24
- Honduras: 22
- Nicaragua: 14
- Venezuela: 10
De acuerdo con el índice, los países con las puntuaciones más bajas son los que presentan los niveles más altos de percepción de corrupción, y en la mayoría de los casos enfrentan debilidades institucionales, altos niveles de impunidad y restricciones al espacio cívico.

Un problema con impacto transnacional
El informe subraya que la corrupción tiene efectos que trascienden fronteras, como el lavado de dinero y el ocultamiento de recursos ilícitos, prácticas que reducen la capacidad de los Estados para invertir en servicios públicos esenciales y enfrentar desafíos globales.

Ante este panorama, Transparencia Internacional llamó a los gobiernos del mundo, incluido México, a renovar su compromiso con la lucha anticorrupción, proteger a periodistas y denunciantes, y fortalecer sistemas de justicia independientes como base para recuperar la confianza ciudadana y garantizar una gobernanza más sólida.















