Por staff:
BOSTON, ESTADOS UNIDOS, a 21 de septiembre de 2026.— La compañía de calzado Converse retiró un anuncio publicado en redes sociales que desató una ola de indignación y críticas entre usuarios y activistas, quienes señalaron que la imagen evocaba simbología del Ku Klux Klan (KKK) y actos de linchamiento.
La publicidad, difundida en Instagram, mostraba a la cantante de K-pop Karina vistiendo una falda y sosteniendo un par de tenis Chuck 70 X. Las críticas estallaron en línea luego de que los internautas señalaran que una figura triangular blanca formada por la iluminación sobre la falda se asemejaba a una capucha del KKK, mientras que la forma en que sostenía el calzado hacía alusión visual a los pies colgando de una víctima de linchamiento.
Disculpa oficial de la marca propiedad de Nike
Tras el revuelo generado, Converse —empresa subsidiaria de Nike— emitió un comunicado oficial el pasado viernes ofreciendo disculpas públicas y confirmando la eliminación del contenido de todas sus plataformas.
“Lo sentimos”, señala el comunicado de la firma. “Entendemos por qué esta imagen es profundamente perturbadora y reconocemos que nos equivocamos. Lo retiramos de nuestros canales y estamos trabajando para eliminarlo de todos los lugares donde apareció. Esto no debió haber sucedido y lo haremos mejor”.
A pesar de las disculpas, la compañía declinó hacer declaraciones adicionales sobre los protocolos internos de aprobación y revisión de publicidad previa a su lanzamiento.
Reacciones y críticas en el ámbito legal y social
La controversia generó llamados inmediatos en redes sociales para boicotear a la marca y exigir el despido del personal involucrado en la autorización del diseño. Diversos sectores cuestionaron los filtros de control de calidad y marketing de las grandes corporaciones ante este tipo de incidentes de insensibilidad racial.
Por su parte, el abogado de derechos civiles Lee Merritt criticó la respuesta institucional a través de sus redes sociales, señalando que una disculpa posterior no revierte las fallas de aprobación en los niveles legales y de liderazgo corporativo. “Seguimos teniendo esta conversación porque las corporaciones siguen fallando en la misma prueba”, escribió Merritt, subrayando que las empresas deben detectar estos errores antes de que los contenidos sean publicados.

















