Por Karina Gómez
SAN FRANCISCO DE CAMPECHE, Camp., a 18 de septiembre de 2026.- La tradicional Magna Vaquería Peninsular cambiará este año de escenario y será trasladada a la explanada de San Román, luego de que la celebración no se realizará en la Plaza de la República, espacio que durante años ha recibido esta fiesta de música, danza y tradiciones peninsulares.
El cambio de sede ocurre en medio de las diferencias que desde hace tiempo mantienen el Gobierno del Estado y el Ayuntamiento de Campeche. En este contexto, ha cobrado fuerza la versión de que la administración estatal habría frenado el permiso solicitado por el municipio para utilizar la Plaza de la República.
Hasta ahora, no se ha localizado un documento público que confirme de manera expresa que el Gobierno del Estado haya negado dicho permiso, por lo que el señalamiento permanece como una versión que tendrá que ser aclarada por las autoridades involucradas.
La situación resulta particularmente llamativa debido a que en octubre de 2025 el propio Gobierno del Estado anunció oficialmente la Gran Fiesta de la Vaquería Peninsular en la Plaza de la República. En aquella ocasión se contempló un recorrido desde el Parque Principal, además de la participación de contingentes, música y concursos tradicionales.
Con el cambio de sede, el Ayuntamiento habría optado por llevar la celebración a la explanada de San Román, decisión que ya genera cuestionamientos entre habitantes y comerciantes de la zona.
Más allá del lugar donde se realizará la jarana, uno de los puntos que genera preocupación son las consecuencias que puede traer la concentración de personas, particularmente por el cierre de calles, la modificación de rutas y las afectaciones a la movilidad.
Los establecimientos comerciales también podrían resentir estos cambios, debido a una posible disminución del flujo vehicular y a las restricciones que implique el cierre de vialidades. De esta manera, mientras se preparan las actividades tradicionales, comerciantes y vecinos deberán considerar las repercusiones que pueda generar la realización del evento en esta nueva ubicación.
La Plaza de la República permanecerá sin la celebración que en años anteriores convirtió este espacio del Centro Histórico en punto de encuentro para la música y la danza peninsular.
A este escenario se suma la presencia del “Guardián de la Selva”, la monumental escultura de un jaguar colocada recientemente en la Plaza de la República y presentada por la gobernadora Layda Sansores como una obra vinculada con la identidad y la herencia maya.
La pieza fue develada después del Quinto Informe de Gobierno y posteriormente trascendió que habría representado un costo de 1.6 millones de pesos provenientes del erario, según información difundida a partir de las comparecencias del V Informe.
Así, mientras la Plaza de la República cuenta ahora con una escultura monumental cuyo costo habría ascendido a 1.6 millones de pesos, este año quedó fuera de la celebración que durante años la convirtió en escenario de la tradicional vaquería peninsular.
El cambio de sede mantiene abiertas diversas interrogantes sobre el proceso que llevó a tomar esta decisión. Entre ellas, quién autorizó la celebración, quién habría negado el uso de la Plaza de la República y bajo qué argumentos se determinó trasladarla a San Román.
En caso de que efectivamente haya existido una negativa oficial, también quedaría por conocer qué dependencia la emitió, cuáles fueron las razones y qué requisitos no se habrían cumplido.
Asimismo, sería necesario precisar si existió algún impedimento relacionado con seguridad, protección civil, movilidad o con el uso del espacio público.
Si el cambio de sede responde exclusivamente a cuestiones técnicas, corresponde a las autoridades explicar con claridad los motivos. Pero si detrás de la decisión existe una diferencia política entre el Gobierno del Estado y el Ayuntamiento, el asunto tendría una dimensión distinta.
Las tradiciones campechanas no deberían convertirse en moneda de cambio de las diferencias entre gobiernos. Los espacios públicos pertenecen a la ciudadanía y los permisos deben sujetarse a reglas y procedimientos, no a simpatías políticas.
Mientras tanto, entre la Plaza de la República que quedó fuera de la celebración, el traslado de la fiesta a San Román y las dudas que persisten sobre los permisos, la polémica continúa alrededor de una celebración que debería tener como eje principal la preservación de las tradiciones campechanas.













