Por Karina Gómez
SAN FRANCISCO DE CAMPECHE, Camp., a 18 de septiembre de 2026.— Lo que comenzó como un momento de tensión durante la Feria de San Román y se convirtió en una polémica viral en redes sociales dio un giro inesperado: la solidaridad de los campechanos transformó la indignación en apoyo para Don Carlos, tradicional vendedor conocido por su pregón de “¡a peso la bolsa!”.
Tras difundirse un video relacionado con un incidente entre el comerciante y personal de Churrería El Jarocho, ciudadanos comenzaron a convocar en redes sociales a respaldarlo mediante la compra de sus productos. Don Carlos volvió a recorrer la feria con su caja de cristal y sus kibis, pero esta vez encontró personas que se acercaron no solo a comprar, sino también a reconocer su esfuerzo y el de su familia.
Ante la polémica, la familia de El Jarocho ofreció una disculpa pública por la manera en que intervino su personal y reconoció que la respuesta no fue adecuada. También presentó su versión de los hechos: señaló que, de acuerdo con su equipo, lo que cayó al suelo fue la cebolla que acompañaba los productos y sostuvo que sus colaboradores no arrojaron los kibis.

Este fue el acuerdo
La empresa informó que dialogó con Don Carlos y acordó resarcir el daño a la mercancía. Además, se comprometió a revisar internamente la actuación de sus colaboradores y reforzar sus protocolos para atender situaciones similares. La familia destacó que el negocio cuenta con más de 30 trabajadores campechanos e hizo un llamado a privilegiar el respeto y la convivencia.
Mientras tanto, ciudadanos acudieron a comprar los tradicionales kibis y tostaditas de seso de Don Carlos, con la intención de ayudarlo a recuperar parte de la mercancía perdida y demostrarle que su trabajo es valorado. Así, el conocido pregón adquirió un nuevo significado: más allá de anunciar sus productos, se convirtió en un símbolo de solidaridad comunitaria.
La historia puso frente a frente a dos expresiones del esfuerzo cotidiano campechano: un vendedor popular cuya voz forma parte del paisaje de la ciudad y una familia que mantiene un negocio local y genera empleos. El desenlace también recordó que los conflictos pueden abordarse mediante diálogo, disculpas y reparación del daño, sin convertir las diferencias en una confrontación en redes sociales.
La Feria de San Román es, además de un espacio de tradición y convivencia, una temporada importante para comerciantes y pequeños negocios. Cada compra representa un ingreso para quienes trabajan durante estas celebraciones. Por eso, el respaldo al comercio local puede ir más allá de una publicación: también se expresa con una compra, una recomendación y un trato digno. Después de la polémica, Don Carlos encontró el apoyo de su gente y “a peso la bolsa” se convirtió en un llamado a que la solidaridad pese más que el enojo.














