Por Karina Gómez
SAN FRANCISCO DE CAMPECHE, Camp., a 6 de mayo de 2026.– El estruendo de las sirenas cortó de golpe la calma laboral. Eran las 11:00 de la mañana cuando el sonido de alerta obligó a trabajadores y ciudadanos a abandonar de inmediato oficinas, cajas de cobro y pasillos del Centro de Atención Municipal (CAM), en un escenario que, aunque simulado, puso a prueba la capacidad de reacción ante una posible tragedia.
Con paso firme, pero sin caer en el pánico, cerca de 350 personas fueron evacuadas en tan solo 2 minutos con 18 segundos, mientras brigadistas recorrían cada rincón del inmueble para verificar que nadie quedara atrapado. El ejercicio, correspondiente al Primer Simulacro Nacional 2026, se desarrolló bajo la hipótesis de un tsunami en el CAM y un incendio en el Centro Cultural El Mirador.

La escena, que por momentos parecía una emergencia real, mostró a empleados saliendo por rutas de evacuación previamente establecidas, mientras usuarios de los servicios municipales eran guiados hacia puntos seguros tanto en la vía pública como en el patio interior del edificio.
Elementos de la Dirección de Proximidad y Protección Civil supervisaron cada movimiento, atentos a cualquier posible falla en el protocolo. En paralelo, en el Centro Cultural El Mirador, se activaron procedimientos ante un supuesto incendio, replicando condiciones de riesgo que obligaron al desalojo inmediato del inmueble.

La directora de Proximidad y Protección Civil, Guadalupe Rodríguez Chávez, destacó que este tipo de ejercicios no solo mide tiempos de respuesta, sino que fortalece la preparación del personal ante situaciones reales. “Cada simulacro permite corregir errores y mejorar la capacidad de reacción; aquí lo importante es saber cómo actuar y mantener la calma”, subrayó.
Aunque no hubo heridos ni daños —al tratarse de un ejercicio controlado—, la movilización dejó en claro que la prevención puede marcar la diferencia entre el caos y una evacuación exitosa. La jornada concluyó con saldo blanco, pero con una lección contundente: en caso de desastre, cada segundo cuenta.














