Por Karina Gómez
SAN FRANCISCO DE CAMPECHE, Camp., a 28 de abril del 2026.- Lo que comenzó como una inquietud estudiantil hoy es un proyecto que transforma realidades. Alumnos de la Escuela Secundaria Federal No. 7 “Joaquín Baranda”, turno Vespertino, llevaron las ideas a la acción con “Manos a la Obra”, una iniciativa que ya impactó a más de mil 400 jóvenes en distintas instituciones educativas, tanto públicas como privadas.
Impulsado en el marco del programa “Somos el Cambio”, el proyecto fue desarrollado por los estudiantes Elisa, Mariana, Nicole y Víctor, quienes decidieron no permanecer indiferentes ante problemáticas como el acoso escolar, el ciberbullying y las adicciones.
“No quisimos quedarnos callados. Escuchamos a nuestros compañeros y entendimos que el cambio empieza cuando alguien se atreve a actuar”, expresaron durante su participación.
A través de talleres entre pares, los jóvenes promovieron el diálogo, la empatía y la reflexión, generando un impacto directo en estudiantes de secundarias públicas y privadas, quienes no sólo recibieron el mensaje, sino que lo hicieron propio.

Durante la presentación, la doctora Lidia Verón Osorno, titular de la Unidad Regional de Coordinación y Relaciones Institucionales, destacó que este tipo de iniciativas fortalecen la participación social desde las aulas.
Señaló que “Somos el Cambio” es una estrategia de alcance internacional que impulsa a niñas, niños y jóvenes a involucrarse activamente en la mejora de su entorno.
“El hacer algo por los demás es un aprendizaje que transforma vidas y forma ciudadanos comprometidos”, subrayó.
Asimismo, la licenciada Lidia Mora, enlace estatal del programa, y el maestro José Manuel Rodríguez Martínez, supervisor de la zona escolar 0013, reconocieron el esfuerzo de la comunidad educativa y el impacto logrado por los estudiantes.

Un proyecto que rompe estigmas
El director del plantel, José Elías Canché Puch, enfatizó que “Manos a la Obra” es reflejo de una educación que trasciende el aula, destacando especialmente la participación del turno vespertino.
“Hoy demostramos que nuestros jóvenes no sólo aprenden, también lideran, proponen y transforman su realidad”, afirmó.
Reconoció el respaldo de docentes, padres de familia y autoridades educativas, así como el trabajo de las maestras coordinadoras del proyecto, quienes acompañaron el proceso desde su origen.
La maestra Mandarino Olivares, responsable del proyecto, explicó que la iniciativa se estructuró en talleres que abordaron las consecuencias emocionales y legales del acoso, complementados con actividades dinámicas y espacios de expresión.

El alcance del proyecto no se limitó a las aulas. Los estudiantes llevaron su mensaje a redes sociales, espacios públicos e incluso hospitales, donde realizaron acciones solidarias como la entrega de más de 200 cenas a familias. “Esto no es sólo un proyecto escolar, es una causa que sigue creciendo”, destacó.
Para los jóvenes participantes, el mayor logro no son las cifras, sino las historias que lograron tocar.
“Entendimos que ayudar no es algo extraordinario, es ponerse en el lugar del otro y no quedarse callado”, compartieron.

Con nuevas invitaciones para replicar el proyecto en más instituciones, “Manos a la Obra” se consolida como un referente de participación juvenil.
Hoy, estos estudiantes representan una generación que decidió actuar. Porque cuando la juventud se involucra, la comunidad avanza.













