Por Staff
WASHINGTON, E.U., a 31 de marzo de 2026. – La administración de Donald Trump autorizó una controvertida excepción a la legislación ambiental para permitir que la industria energética continúe operando en el Golfo de México sin restricciones clave destinadas a proteger especies en peligro.
El aval fue otorgado por un panel federal que no se reunía desde hace décadas, cuya resolución unánime abre la puerta a una expansión más ágil de proyectos petroleros, en medio de un contexto global marcado por crisis energética.
Funcionarios del gobierno defendieron la decisión al señalar que la producción en el Golfo representa cerca del 15% del petróleo de Estados Unidos, por lo que su continuidad es estratégica frente a conflictos internacionales que amenazan el suministro energético.
Sin embargo, la medida provocó una fuerte reacción de grupos ambientalistas, quienes alertan que eliminar salvaguardas podría aumentar riesgos como derrames, colisiones marítimas y contaminación acústica, factores que afectan directamente a especies marinas.
Además, expertos advierten que la decisión podría acelerar la desaparición de especies altamente vulnerables, al reducir medidas como límites de velocidad para embarcaciones o protección de hábitats críticos.
El caso ya enfrenta desafíos legales y se perfila como un nuevo punto de tensión entre la política energética y la protección ambiental en Estados Unidos.















