Por Karina Gómez
CIUDAD DEL CARMEN, Camp; a 24 de marzo del 2026.– La contingencia ambiental en el Golfo de México escala a niveles críticos. El derrame petrolero que afecta al litoral del sureste ya impacta al menos 630 kilómetros de costa —equivalentes a todo el corredor arrecifal del suroeste del Golfo— y ha comenzado a manifestarse con fuerza en playas de Campeche, donde pobladores reportan la llegada constante de chapopote.
Organizaciones ambientalistas y comunidades costeras advierten que, pese a los reportes oficiales que aseguran avances en la limpieza, la realidad en campo es distinta: la mayoría de las playas continúa recibiendo residuos de hidrocarburo, sin atención suficiente, especialmente en zonas alejadas de centros turísticos.
La organización Desarrollo y Medio Ambiente, A.C. documentó la presencia de grumos de petróleo en distintos puntos de los municipios de Carmen y Champotón. Su vocera, Jacqueline May Díaz, informó que los residuos han sido detectados desde el kilómetro 46 de la carretera Isla Aguada–Champotón hasta las inmediaciones de Villa Madero, afectando directamente a comunidades costeras.
De manera paralela, pescadores de la región han reportado restricciones de acceso a una zona marina ubicada a aproximadamente 70 kilómetros de la costa, donde presumen podría encontrarse el origen de la fuga. En ese punto, elementos de la Secretaría de Marina mantienen vigilancia permanente.
Especialistas advierten que este fenómeno no corresponde a los patrones habituales de presencia de hidrocarburos en playas, que suelen atribuirse a filtraciones naturales durante la temporada de frentes fríos. En esta ocasión, las condiciones meteorológicas no coinciden con ese tipo de eventos, lo que refuerza la hipótesis de un derrame activo.
No hay contención efectiva
A nivel regional, colectivos como la Red Corredor Arrecifal del Golfo de México han alertado que el crudo continúa arribando a zonas que ya habían sido limpiadas, lo que evidencia la falta de contención efectiva. Además, denuncian que las labores se han concentrado en playas con vocación turística, dejando en abandono áreas remotas y ecológicamente sensibles.
El impacto potencial sobre los arrecifes y ecosistemas marinos aún no ha sido dimensionado, lo que genera preocupación entre científicos y ambientalistas. Particularmente vulnerables son los campamentos tortugueros instalados en la costa campechana, actualmente en temporada de protección de especies.
Hasta el momento, Petróleos Mexicanos no ha emitido un posicionamiento detallado sobre las afectaciones específicas en Campeche, pese a que imágenes satelitales identificaron desde febrero una mancha de crudo de al menos 37 kilómetros frente a la Sonda de Campeche.
Organizaciones como Greenpeace México han exigido la activación inmediata de protocolos de emergencia ambiental, así como acciones de contención, limpieza integral y restauración de ecosistemas, incluyendo el manejo adecuado de residuos peligrosos y la protección del personal que participa en las brigadas.
Mientras tanto, pescadores y habitantes del litoral mantienen la vigilancia ante el avance del chapopote, en una contingencia que, lejos de controlarse, amenaza con intensificarse en los próximos días debido al comportamiento de las corrientes marinas.













