Por Karina Gómez
SAN FRANCISCO DE CAMPECHE, Camp., a 19 de marzo del 2026.– Lo que parecía una visita más se convirtió en una historia que hoy inspira y proyecta a Campeche como un destino donde la calidez humana es tan valiosa como sus paisajes.
La viajera e influencer colombiana Soy Angélica Cháves, conquistó a los campechanos no solo por mostrar la belleza de la entidad, sino por protagonizar un gesto de generosidad que rápidamente se volvió viral.
Durante su recorrido por el puente de Chiná, la creadora de contenido conoció a una familia dedicada a la venta de agua de coco. En medio de la charla, preguntó a un menor si tenía bicicleta; al responder que no, decidió regalarle una, incluso permitiéndole elegir el color.

La emoción del niño y su familia quedó captada en video, generando una ola de reacciones positivas en redes sociales.
“Tal vez el mundo no cambia por las grandes promesas… cambia con pequeños actos de amor”, compartió la viajera, quien destacó que el apoyo a su contenido le permite continuar con este tipo de acciones en distintos destinos.
Pero su paso por Campeche no se limitó a este gesto. La influencer también documentó su experiencia en comunidades menonitas del estado, donde resaltó la diversidad de estilos de vida, tradiciones y formas de organización que conviven en la región. Desde el uso de carruajes hasta maquinaria agrícola adaptada a sus normas, describió estos espacios como “viajes en el tiempo” que invitan a la reflexión y al respeto por la diferencia cultural.

Asimismo, en la comunidad de Dzibalchén, relató un encuentro significativo con una cocinera local, Doña Lorena, quien le compartió cómo, en diversas ocasiones, ha ofrecido alimentos a viajeros con causas sociales, incluso llegando a regalar decenas de comidas en un solo día.
Estas experiencias, narradas desde la cercanía y la sensibilidad, proyectan una cara distinta del turismo, una donde las historias humanas, la solidaridad y la identidad cultural se convierten en el principal atractivo.
El paso de Angélica Cháves deja así una huella que va más allá de lo visual, posicionando a Campeche como un destino donde los viajeros no solo descubren lugares, sino también valores, comunidad y humanidad.













