DURANGO, a 16 de marzo de 2026.— El lobo mexicano, una de las especies más emblemáticas y amenazadas de América del Norte, comenzó a regresar a la vida silvestre en Durango tras más de 50 años de ausencia, como parte de un proyecto binacional de conservación entre México y Estados Unidos.
La Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) informó que ya fue habilitado un nuevo sitio de reintroducción en la comunidad forestal de El Tarahumar y Bajíos del Tarahumar, en el municipio de Santa Catarina de Tepehuanes, donde los primeros ejemplares iniciarán su proceso de adaptación antes de ser liberados.
El proyecto busca fortalecer la recuperación del lobo mexicano (Canis lupus baileyi), una especie que durante décadas estuvo considerada extinta en estado silvestre.
De acuerdo con las autoridades ambientales, hace algunos días llegaron cuatro lobos al nuevo espacio de preliberación, donde permanecerán temporalmente bajo monitoreo mientras se adaptan a su entorno natural.
Adaptación antes de volver a la vida silvestre
Los ejemplares permanecerán en un recinto controlado que permitirá evaluar su comportamiento, desplazamientos y adaptación al ecosistema antes de su liberación definitiva.
Durante esta etapa se aplicará un seguimiento intensivo mediante radiotelemetría y trampas cámara, herramientas que permitirán a especialistas estudiar su actividad y asegurar que el proceso de reintegración sea exitoso.
El programa de recuperación del lobo mexicano forma parte de una colaboración binacional que involucra a autoridades ambientales, instituciones académicas y organizaciones de conservación de ambos países.
Entre las instituciones participantes se encuentran la Semarnat, Profepa, Conanp, la UNAM y la UAM, mientras que del lado estadounidense participan el U.S. Fish and Wildlife Service, el Arizona Game and Fish Department y el New Mexico Department of Game and Fish.
El proyecto también contempla un trabajo cercano con comunidades rurales para fomentar la coexistencia entre la conservación de la fauna silvestre y las actividades productivas locales.
Autoridades ambientales consideran que este nuevo sitio de reintroducción marca un paso importante para la recuperación de la especie y para la restauración de los ecosistemas donde históricamente habitó el lobo mexicano.













