Therán, Irán, a 28 de febrero de 2026.- Israel y Estados Unidos lanzaron este sábado 28 de febrero una ofensiva aérea sobre Irán, en una escalada que reactivó el temor a un conflicto regional de mayores proporciones, con impactos inmediatos en seguridad y transporte en Medio Oriente.
De acuerdo con los reportes disponibles, la operación incluyó una campaña de alta intensidad: Israel afirmó que alrededor de 200 aviones de combate participaron en su “mayor misión aérea”, con cientos de objetivos atacados en territorio iraní, incluidos sistemas de defensa y otros blancos considerados estratégicos.
Así respondió el ejército de Irán
Tras los bombardeos, Irán respondió con lanzamientos de misiles contra Israel y contra países del Golfo que albergan bases estadounidenses, ampliando el teatro de operaciones más allá del eje Israel-Irán.
Entre los episodios más sensibles reportados, Bahréin informó de un ataque con misiles contra un centro de servicio de la Quinta Flota de Estados Unidos, mientras en Emiratos Árabes Unidos se reportaron explosiones y afectaciones en zonas urbanas.
El recrudecimiento militar también se trasladó al tráfico aéreo: aerolíneas internacionales reportaron cancelaciones y suspensiones de rutas hacia/desde destinos clave como Tel Aviv y Bahréin, además de restricciones para sobrevolar espacios aéreos de la región.
En paralelo, el conflicto elevó la preocupación energética: Irán advirtió sobre el cierre del Estrecho de Ormuz, un punto crítico para el flujo global de petróleo, lo que incrementó la volatilidad en los mercados y las expectativas de alzas en precios.
Evacuaciones diplomáticas y alertas de viaje
La escalada no tomó por sorpresa a varias cancillerías. El viernes 27 de febrero, en medio de señales crecientes de choque militar, países comenzaron a retirar personal y a endurecer recomendaciones a sus ciudadanos, con llamados explícitos a no viajar o salir de Irán.
Entre las medidas difundidas: Reino Unido anunció el retiro temporal de su personal diplomático; Italia urgió a ciudadanos a abandonar el país si su presencia no era indispensable; y gobiernos como Canadá, Australia y China emitieron avisos para salir “si es seguro hacerlo” o evitar desplazamientos, subrayando limitaciones para dar asistencia consular.
Reacciones internacionales
La ofensiva y la represalia detonaron llamados a la contención. El secretario general de la ONU, António Guterres, pidió el cese de hostilidades y una vuelta a la mesa de negociación, mientras potencias europeas insistieron en frenar ataques “indiscriminados” y reactivar la vía diplomática.
Con el conflicto en expansión, el Consejo de Seguridad de la ONU se preparaba para abordar la crisis, mientras la región permanece en estado de alerta ante la posibilidad de nuevas rondas de ataques y contraataques.















