CIUDAD DE MÉXICO, a 14 de octubre de 2026.— La batalla judicial por la comida chatarra en las escuelas terminó con un revés para las empresas que impugnaron los lineamientos federales. La Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) negó tres amparos y validó la prohibición de vender estos productos en todo el Sistema Educativo Nacional, incluidas las universidades. La decisión respalda las restricciones a la oferta alimentaria dentro de los planteles.
El veto llega hasta el campus universitario
La mayoría de edad de los estudiantes no exenta a las universidades de cumplir las reglas. Las empresas alegaron que los adultos pueden elegir qué consumir, pero la Corte rechazó ese argumento contra la restricción. El alcance comprende instituciones públicas y privadas del sistema educativo, incluidas las universidades autónomas. En la Península de Yucatán, esto abarca los planteles de Yucatán, Campeche y Quintana Roo que forman parte de dicho sistema.
¿Dónde se restringe la venta?
Los lineamientos abarcan cooperativas, cafeterías, comedores y máquinas expendedoras dentro de las escuelas. Regulan la preparación, distribución y venta de alimentos y bebidas preparados, procesados y a granel, y prohíben la publicidad de productos de bajo valor nutricional en los centros escolares. El acuerdo respaldado por la Corte fue publicado el 30 de septiembre de 2024 y establece los criterios nutrimentales que debe cumplir la oferta escolar.
Los productos que quedan fuera del menú
Refrescos, néctares, jugos de caja, frituras, botanas industrializadas, golosinas, donas, pasteles y leches saborizadas aparecen entre los ejemplos de alimentos y bebidas no permitidos en el manual gubernamental. Los productos envasados con sellos de advertencia o leyendas precautorias tampoco pueden venderse ni incorporarse como ingredientes. Y hay una regla para evitar atajos: retirarlos de su empaque y ofrecerlos por pieza no elimina la restricción.
Frutas, agua y comida nutritiva: lo que sí se puede ofrecer
La sustitución abre espacio a agua simple potable, frutas, verduras y platillos que cumplan los criterios de alimentación saludable. La SEP promueve opciones como tortas y ensaladas; el manual también incluye elote con limón, palomitas naturales y yogur natural sin sellos ni leyendas. Los ingredientes, las porciones y la preparación determinan si una opción cumple las reglas: la etiqueta “saludable” por sí sola no autoriza su venta.
La meta: que estudiar también signifique cuidar la salud
El propósito de la prohibición es prevenir y contrarrestar el sobrepeso y la obesidad, proteger el derecho a una alimentación nutritiva y fomentar hábitos saludables. Para ello, las autoridades buscan que los estudiantes encuentren opciones que favorezcan su bienestar durante la jornada escolar y ayuden a prevenir enfermedades en la vida adulta. Con el respaldo de la SCJN, ese objetivo comprende desde los primeros niveles educativos hasta las universidades.












