Por Karina Gómez
SAN FRANCISCO DE CAMPECHE, Camp., a 6 de octubre del 2026.— Lo que para algunos puede parecer simplemente el abandono de unos animales, para los defensores del bienestar animal representa una escena de crueldad que vuelve a encender las alarmas, gatitos encerrados en costales y abandonados a su suerte en las inmediaciones de la zona de Los Petenes, mientras uno de ellos habría sido agredido a pedradas.
El caso ocurrió en las inmediaciones del kilómetro 14.5 de la carretera federal Campeche-Mérida, en una zona donde los animales quedaron expuestos al hambre, la sed, las enfermedades, el tránsito vehicular y a convertirse en presa de otros animales.
De acuerdo con el reporte difundido por la rescatista Yaudith Ballester, quien intervino en el rescate, el presunto responsable habría llegado con los pequeños felinos para abandonarlos y, según su denuncia, durante el incidente habría emitido amenazas en su contra.
La rescatista documentó parte de los hechos en video, material que habría contribuido a sustentar la denuncia. Entre las expresiones atribuidas al sujeto se encuentra una advertencia relacionada con que la denunciante “se metería en problemas” por supuestos vínculos familiares, además de referencias a familiares que presuntamente laboran en corporaciones policiales.

La intervención ciudadana permitió que el caso no terminara simplemente con los animales abandonados a su suerte. De acuerdo con el comunicado difundido por la parte denunciante, el presunto responsable fue detenido en flagrancia.
Posteriormente, la denunciante y la representación legal del imputado aceptaron un Acuerdo Reparatorio, mediante el cual se establecieron obligaciones concretas para reparar el daño ocasionado a los animales.
Entre las condiciones pactadas se encuentra que el imputado deberá cubrir los gastos de atención veterinaria en la clínica CVC, vacunas, desparasitantes internos y externos, esterilización, alimentación y resguardo de los gatitos mientras permanezcan bajo protección de la denunciante.
Además, deberá localizar y entregar al gatito que quedó en el monte y realizar la donación de 20 bultos de croquetas de 25 kilogramos cada uno, es decir, 500 kilogramos de alimento para el santuario donde permanecerán los animales.
Hasta dos años de prisión por abandono animal en Campeche
El caso adquiere relevancia porque el abandono animal sí está contemplado en la legislación penal de Campeche. El artículo 384 del Código Penal estatal establece que quien abandone a un animal de manera que quede expuesto a riesgos que amenacen su integridad o la de personas puede recibir de uno a dos años de prisión y una multa de 300 a 500 Unidades de Medida y Actualización (UMA).
Además, la Ley para la Protección y Bienestar de los Animales del Estado de Campeche considera infracción abandonar animales vivos en espacios públicos o privados, así como torturarlos o maltratarlos y realizar actos u omisiones que puedan provocarles dolor, sufrimiento o poner en riesgo su vida.
Es decir, dejar un animal indefenso en carretera no es una simple “ocurrencia” ni un problema que pueda tirarse al monte junto con el animal.
De acuerdo con el comunicado sobre el caso, el imputado quedó en libertad bajo las condiciones establecidas en el acuerdo, pero deberá cumplir estrictamente cada una de las obligaciones pactadas.
La parte denunciante advirtió que, si existe incumplimiento parcial o total, el acuerdo podría cancelarse y continuar la integración y judicialización de la carpeta de investigación.
Rescate con justicia
Por otra parte, el Registro Nacional de Detenciones es un mecanismo oficial que permite consultar información pública sobre determinadas detenciones, incluyendo autoridad que realizó la detención y datos del lugar, fecha y hora, conforme a las reglas de consulta del sistema.
Mientras los gatitos reciben atención y permanecen bajo resguardo, la sociedad vuelve a poner sobre la mesa una pregunta incómoda ¿Hasta cuándo seguirá siendo normal abandonar animales en carreteras, montes, terrenos baldíos o zonas naturales?
En esta ocasión, los pequeños no terminaron muertos entre los costales. Fueron encontrados, rescatados y llevados ante las autoridades.
La historia que comenzó con gatitos abandonados en “Los Petenes”, terminó con una persona detenida y una obligación de reparación que incluye atención médica, esterilización, alimentación y media tonelada de croquetas. Porque los animales no son basura para arrojarse a la carretera y el monte tampoco es refugio para quien quiere deshacerse de ellos.













