Por Staff
SÃO PAULO, BRASIL, a 5 de octubre de 2026.— Con el 99.87% de las urnas escrutadas, la diputada federal Erika Hilton fue reelegida por el estado de São Paulo tras cosechar un histórico respaldo de 1,596,472 votos. Esta cifra la convirtió en la mujer con mayor apoyo electoral para el Congreso en toda la historia de Brasil y en la segunda candidata más votada en general dentro del estado, quedando únicamente por detrás de Lucas Pavanato, del Partido Liberal (PL).
Una victoria electoral sin precedentes
La representante del Partido Socialismo y Libertad (PSOL), de 33 años, superó ampliamente el récord que ostentaba Joice Hasselmann —aliada del expresidente Jair Bolsonaro—, quien había alcanzado la marca histórica para una candidata a la Cámara baja en las elecciones de 2018. Hilton obtuvo casi un tercio más de votos que Hasselmann y multiplicó por seis el apoyo recibido en 2022, cuando logró su primer escaño en la Cámara de Diputados con 256,903 sufragios. Asimismo, superó por casi tres veces los votos de su co partidaria Samia Bomfim, quien también fue reelegida en el mismo estado con 583,107 sufragios.
Trayectoria y agenda legislativa
Nacida en Franco da Rocha, en el área metropolitana de São Paulo, Hilton comenzó su carrera institucional en el ámbito municipal tras ser elegida concejala en 2020 con 50,508 votos, logrando en su momento la mayor votación conseguida por una mujer en una elección de este tipo en Brasil. En 2022 se convirtió en la primera mujer negra y transexual en integrar la Cámara de Diputados, y en marzo de 2026 asumió la presidencia de la Comisión de Defensa de los Derechos de la Mujer.
A lo largo de su labor parlamentaria, se ha consolidado como una de las voces más firmes de la resistencia al bolsonarismo, destacándose por sus iniciativas a favor de las personas trans y las mujeres, así como por impulsar propuestas contra el racismo y la intolerancia religiosa. Actualmente, lidera en el Congreso la campaña en favor de la iniciativa del presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva para reducir la jornada laboral a 40 horas semanales distribuidas en cinco días.













