SAN PEDRO GARZA GARCÍA, NL., a 28 de septiembre de 2026.— Unas tablas de madera con clavos expuestos desataron la indignación de defensores de los animales en la colonia Olinalá. Vecinos las distribuyeron para impedir que los osos entren a sus casas, aunque pueden causarles lesiones. El caso llegará a la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) mediante una denuncia anunciada para este lunes 28 de septiembre.
¿Por qué preocupa tanto esta medida?
No se trata de cualquier animal: la subespecie de oso negro que habita esta región de Nuevo León está clasificada en peligro de extinción en México. Las tablas surgieron tras nuevos encuentros entre osos y residentes de Olinalá, incluido el ingreso de un ejemplar a una vivienda en busca de comida.
Parques y Vida Silvestre de Nuevo León fue claro: pidió suspender la entrega, dejar de colocar las tablas y retirar las que ya estén instaladas. Advirtió que los clavos ponen en riesgo a los osos, pero también a las mascotas y a las personas. El organismo aclaró que nunca autorizó ni recomendó este método.
De las redes sociales a Profepa
El activista José Daniel Borrego anunció que presentará una denuncia a las 10:00 horas de este lunes contra la Unión de Colonos de Olinalá, la Junta de Vecinos y su cuerpo directivo y administrativo. Según la convocatoria, pedirá investigar quién elaboró, instaló y repartió los dispositivos. Al momento de redactar esta nota, la presentación aún no había ocurrido.
La petición también buscará que Profepa ordene retirar las tablas y determine posibles responsabilidades. Hasta ahora no existe un reporte oficial de osos heridos por estos dispositivos, pero ese es precisamente el daño que la denuncia pretende prevenir. En su comunicado, Parques y Vida Silvestre anunció una visita técnica a Olinalá, sin informar que emprendería acciones legales.
El reto: casas seguras sin lastimar osos
Los vecinos tienen motivos para pedir ayuda ante la presencia de osos cerca de sus viviendas. Las autoridades propusieron revisar con ellos el manejo de basura, el resguardo de alimentos y la atención a futuros encuentros. La pregunta que deja la polémica es cómo proteger a las familias sin poner clavos en el camino de animales en peligro de extinción.
















