Por Staff:
CIUDAD DE MÉXICO, MÉXICO, a 24 de septiembre de 2026.— México importó 32.9 millones de toneladas de granos, oleaginosas y productos relacionados entre enero y agosto de 2026, lo que representa un aumento del 6 por ciento frente al mismo periodo del año pasado, impulsado principalmente por mayores compras de maíz amarillo y soya, de acuerdo con datos de la ANAM proporcionados por Grupo Consultor de Mercados Agrícolas (GCMA). El volumen importado fue 1.86 millones de toneladas mayor al registrado en los primeros ocho meses de 2025, mientras que el valor de las compras aumentó un 4.7 por ciento, al pasar de 9 mil 788.5 a 10 mil 248.9 millones de dólares.
Incremento en el maíz amarillo y variación en el blanco
El maíz concentró buena parte del incremento, ya que las importaciones del grano crecieron 8.1 por ciento, al pasar de 15.82 a 17.11 millones de toneladas. De este total, 16.53 millones correspondieron a maíz amarillo, registrando un aumento del 9.7 por ciento respecto al año anterior.
El aumento del maíz amarillo contrasta con una reducción del 24.3 por ciento en las compras de maíz blanco, que disminuyeron de 757.8 mil a 573.4 mil toneladas. Sin embargo, la menor adquisición de grano blanco fue insuficiente para compensar el crecimiento del amarillo.
Factores detrás del aumento y alta dependencia exterior
Las compras externas de soya aumentaron 15.5 por ciento, hasta 6.84 millones de toneladas, con incrementos importantes en el grano proveniente de Brasil y de pasta de soya, mientras que la canola creció 15.2 por ciento. Este incremento ocurre mientras México mantiene una elevada dependencia del exterior para cubrir su consumo; según el diagnóstico de GCMA, el país importa 58 por ciento de los granos y oleaginosas que consume, alcanzando una dependencia del 51 por ciento en maíz, 72 por ciento en trigo, 80 por ciento en arroz y 97 por ciento en soya.
Para GCMA, el aumento de las compras externas está relacionado con la falta de condiciones de rentabilidad y certidumbre para los productores antes de iniciar la siembra. El organismo señaló que el retiro de instrumentos como Ingreso Objetivo, Agricultura por Contrato y apoyos para coberturas de precios debilitó la capacidad del sector para administrar riesgos y planear la producción. Ante este panorama, se advierte el riesgo de que más superficies dejen de sembrarse y aumente todavía más la dependencia del exterior si no se recuperan la rentabilidad, liquidez, financiamiento y mecanismos de comercialización.













