Ciudad de México, a 27 de enero de 2026.- Después de casi dos siglos sin registros confirmados, el rascón de Galápagos volvió a ser visto en su hábitat natural, un hallazgo que ha despertado asombro entre científicos y conservacionistas, al tratarse de una especie que durante generaciones fue considerada extinta. El redescubrimiento ocurrió en la isla Floreana, una de las más antiguamente habitadas del archipiélago ecuatoriano.
El rascón de Galápagos es un ave terrestre, discreta y de hábitos nocturnos, lo que explica por qué pudo pasar desapercibida durante décadas, incluso en un territorio ampliamente estudiado. De acuerdo con BBC Mundo, la última referencia documentada databa del siglo XIX, cuando naturalistas registraron su presencia antes de que la presión humana y las especies invasoras transformaran radicalmente el ecosistema de Floreana.
La clave: restauración ecológica
Especialistas del Parque Nacional Galápagos y de la Fundación Charles Darwin explicaron que la reaparición del ave está estrechamente ligada a programas de erradicación de especies invasoras, como ratas y gatos ferales, que durante años depredaron huevos y polluelos. La recuperación del hábitat permitió que pequeñas poblaciones sobrevivientes se estabilizaran y comenzaran a expandirse.
Para la comunidad científica, el redescubrimiento del rascón de Galápagos demuestra que la extinción no siempre es un punto final irreversible, sino en algunos casos una categoría basada en la falta de evidencia. “Es un recordatorio de que aún sabemos muy poco sobre muchas especies”, señalan expertos citados por la BBC, al destacar la importancia de mantener monitoreos constantes incluso en zonas ya exploradas.
El archipiélago de Galápagos, célebre por haber inspirado a Charles Darwin, vuelve a colocarse en el centro del debate científico mundial. La reaparición de esta ave refuerza su condición de laboratorio natural de la evolución, donde procesos de adaptación, resistencia y recuperación siguen ocurriendo ante los ojos de la ciencia moderna.
El regreso del rascón de Galápagos no sólo es una noticia alentadora para Ecuador, sino un mensaje de esperanza para la conservación de la biodiversidad a escala global. El caso confirma que las acciones de protección ambiental pueden rendir frutos incluso después de siglos, y subraya la urgencia de preservar ecosistemas frágiles antes de que las especies desaparezcan definitivamente.













