Por Guillermo Vázquez Handall
Desde Yucatán nos informan que la empresa Red Ambiental, propiedad de el regiomontano Horacio Guerra, enfrenta una grave contradicción. Mientras promueve denuncias por supuestos y falsos malos manejos en el relleno sanitario de Kanasín, la propia empresa enfrenta denuncias ambientales por presuntas irregularidades en la operación de su relleno sanitario de Susulá, en Mérida.
La Profepa a pesar —nos dicen— de las enormes cantidades de dinero que Guerra aporta bajo el agua a sus funcionarios, ya admitió y acumuló esos expedientes, relacionados con el presunto manejo inadecuado de lixiviados, malos olores y posibles afectaciones al suelo, cuerpos de agua y la salud pública, por lo que el caso ya fue turnado para determinar si procede un procedimiento de inspección y vigilancia.
En Mérida se preguntan ¿con qué autoridad moral el socio de el Niño Verde, denuncia a otro operador por hechos similares cuando su propia empresa está siendo investigada por esos mismos motivos? Nos señalan que esta actuación exhibe una práctica poco ética y poco responsable en un tema tan sensible como la protección del medio ambiente. Antes de intentar señalar a terceros, Red Ambiental tendrá que responder por los cuestionamientos sobre sus propias operaciones, pues de otra forma sus denuncias parecen obedecer más a intereses particulares que a un auténtico compromiso con el cumplimiento de la normatividad ambiental.














