Por Karina Gómez
HOPELCHÉN, Camp., a 16 de julio del 2026.— La esperanza de recuperar sus tierras volvió a chocar contra los muros del Poder Judicial. Lo que los menonitas de Nueva Trinidad esperaban que fuera un paso hacia la justicia terminó convirtiéndose, según denunciaron, en un nuevo episodio de un conflicto legal que ya suma varios años y que mantiene paralizadas cerca de 500 hectáreas de cultivo en el municipio de Hopelchén.
Al concluir la audiencia celebrada en las Salas de Juicios Orales de Campeche, el representante del Frente Nacional del Campo México, Eraclio Rodríguez Gómez, salió acompañado de abogados y productores menonitas para denunciar públicamente lo que calificó como una cadena de irregularidades que, afirmó, han favorecido el despojo de tierras productivas.
Con documentos en mano, Rodríguez Gómez sostuvo que la juez Ana Maribel de Atocha Wuitz May se ha negado a ordenar la reposición del juicio iniciado desde 2018, pese a que —aseguró— existen violaciones al debido proceso que ponen en entredicho la legalidad de todo el procedimiento.
Las irregularidades que denuncian
Entre las anomalías señaladas destacó el presunto uso de un traductor que, según dijo, carecía de preparación para interpretar términos jurídicos durante las diligencias, situación que, afirmó, vulneró el derecho de defensa de los productores menonitas.
El dirigente también denunció un presunto conflicto de interés, al señalar que la juzgadora comparte apellidos con una de las personas involucradas en el litigio. Asimismo, cuestionó la actuación del Ministerio Público Francisco Pérez Coyoc, al asegurar que mantiene vínculos con quien fuera su superior jerárquico, Jorge Wuitz, circunstancia que, dijo, debió ser motivo para excusarse del caso.
Para los productores, el problema ya dejó de ser únicamente jurídico y comenzó a convertirse en un golpe económico para toda la región.
Las 500 hectáreas, donde normalmente se sembraría soya o sorgo, permanecen improductivas mientras el litigio continúa. De prolongarse el conflicto durante tres años más, advirtió Rodríguez Gómez, la recuperación de esas tierras requerirá una fuerte inversión para rehabilitarlas y devolverlas a condiciones óptimas de cultivo.
La molestia entre las familias menonitas es evidente. Aseguran que durante más de una década trabajaron la tierra con recursos propios, sin subsidios gubernamentales, financiando la apertura de caminos, perforación de pozos, electrificación e infraestructura agrícola. También sostienen que su actividad ha generado cientos de empleos para habitantes de Hopelchén y ha contribuido al desarrollo económico de la región.
Los inconformes insisten en que el productor Johan Neufeld cuenta con documentación que acredita la posesión del predio, incluyendo títulos y comprobantes de pago del impuesto predial, por lo que consideran injustificada la actuación de las autoridades ministeriales durante el proceso.
Anuncian nueva ofensiva legal
Lejos de dar por perdido el caso, el Frente Nacional del Campo México anunció que impulsará un juicio de amparo federal y prepara una demanda por daños y perjuicios contra el Estado de Campeche, la juez y el Ministerio Público que intervienen en el expediente, al considerar que el presunto despojo ha generado pérdidas económicas millonarias para las familias afectadas.
Mientras los expedientes siguen acumulándose en los tribunales, los tractores permanecen detenidos y la tierra continúa sin sembrarse. Para los menonitas de Nueva Trinidad, cada audiencia representa una nueva batalla en la búsqueda de recuperar lo que consideran fruto de años de trabajo y esfuerzo.
Hasta el momento, las autoridades judiciales señaladas no habían emitido una postura pública sobre las acusaciones.













