CIUDAD DEL VATICANO, 2 de junio de 2026.- El papa León XIV anunció este martes el nombramiento de la mexicana María Montserrat Alvarado como nueva prefecta del Dicasterio para la Comunicación, uno de los organismos más relevantes de la estructura administrativa de la Iglesia católica. La decisión la convierte en la primera mujer laica en encabezar un dicasterio vaticano, una posición reservada históricamente a cardenales, arzobispos o religiosos.
Un cargo estratégico
La nueva prefecta tendrá la responsabilidad de coordinar la estrategia informativa y mediática de la Santa Sede. Su labor abarcará la supervisión de los medios oficiales del Vaticano, la difusión de los mensajes del Papa y la gestión de la comunicación institucional hacia millones de católicos en todo el mundo. También deberá impulsar la presencia digital y la modernización de los canales informativos de la Iglesia.
El Dicasterio para la Comunicación es el organismo que centraliza las tareas informativas de la Santa Sede. Entre sus áreas de trabajo se encuentran Vatican News, Radio Vaticana, el periódico L’Osservatore Romano, la Oficina de Prensa del Vaticano y las plataformas digitales oficiales. Su objetivo es garantizar una comunicación unificada y eficiente de las actividades del pontífice y de los organismos eclesiales.
Trayectoria vinculada a medios católicos
Antes de su designación, María Montserrat Alvarado se desempeñó como presidenta y directora de operaciones de EWTN News, una de las redes de comunicación católica más influyentes a nivel internacional. Su experiencia en medios, producción de contenidos y gestión institucional fue uno de los factores que respaldaron su llegada a la Curia Romana.
Continuidad a las reformas iniciadas por Francisco
El nombramiento refuerza la transformación impulsada durante el pontificado de Francisco, quien promovió cambios para ampliar la participación de laicos y mujeres en la administración de la Iglesia. Las reformas normativas aprobadas en los últimos años permitieron que personas no ordenadas pudieran dirigir organismos de la Curia, una medida que abrió paso a designaciones como la anunciada por León XIV.
La llegada de la mexicana a este cargo representa uno de los movimientos más significativos de los últimos años dentro del Vaticano. Además de fortalecer la presencia de América Latina en la estructura de gobierno de la Iglesia, su nombramiento establece un precedente para la participación femenina en los niveles más altos de decisión de la Santa Sede, en un momento en que el Vaticano busca consolidar una imagen más abierta e inclusiva.

















