Ciudad de México, a 5 de marzo de 2026.— La mezcla mexicana de exportación cerró este jueves en 70.80 dólares por barril, uno de sus niveles más altos en los últimos meses y comparable con el precio observado en junio de 2025, cuando se ubicó en 70.41 dólares. El repunte se da en un contexto de alta volatilidad en los mercados energéticos internacionales, impulsado por la escalada del conflicto entre Irán y Estados Unidos, que ha elevado el temor a interrupciones en el suministro global de crudo.
Las tensiones geopolíticas en Medio Oriente han presionado al alza los precios internacionales del petróleo, ya que la región concentra una parte relevante de la producción global. Los mercados reaccionaron ante el riesgo de que el conflicto afecte rutas estratégicas de transporte, como el estrecho de Ormuz, lo que ha impulsado la cotización de distintos referentes internacionales y también del petróleo mexicano.
Beneficio para México
El aumento del precio del crudo tiene un efecto positivo para las finanzas públicas del país, ya que México es exportador de petróleo. Cuando el precio del barril sube, Petróleos Mexicanos (Pemex) y el gobierno federal reciben mayores ingresos por exportaciones, lo que puede traducirse en recursos adicionales para el presupuesto y para el financiamiento de programas públicos. Analistas señalan que este fenómeno puede generar excedentes petroleros si los precios se mantienen por encima de lo previsto en el paquete económico.
Sin embargo, el encarecimiento del petróleo también tiene efectos indirectos sobre los consumidores, especialmente para los dueños de automóviles. El petróleo es la materia prima de los combustibles, por lo que cuando el crudo se encarece, los costos de producción e importación de gasolina y diésel tienden a subir, lo que eventualmente puede reflejarse en los precios que pagan los conductores en las estaciones de servicio.
El costo de la gasolina
Ante este escenario, el gobierno mexicano ha reiterado que cuenta con un mecanismo para amortiguar el impacto en el precio de las gasolinas. La estrategia consiste en aplicar estímulos fiscales al Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) cuando el petróleo sube demasiado, con el objetivo de evitar incrementos abruptos en los combustibles que afecten a las familias.
Este esquema de compensación fiscal ya se utilizó durante la crisis energética global provocada por la guerra en Ucrania en 2022. En ese momento, el gobierno redujo o eliminó temporalmente el IEPS para estabilizar los precios al consumidor, lo que permitió contener el impacto del aumento internacional del petróleo en el mercado interno.
Por ahora, los mercados energéticos permanecen atentos a la evolución del conflicto en Medio Oriente. Si la tensión entre Irán y Estados Unidos se prolonga o se amplía, los analistas prevén que los precios del petróleo podrían mantenerse elevados, lo que representaría más ingresos para México, pero también un desafío para contener el costo de los combustibles y la inflación en los próximos meses.













