Nueva York, Estados Unidos, a 05 de enero de 2026.- El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas realizó este lunes una reunión extraordinaria de emergencia para analizar la reciente intervención militar de Estados Unidos (EU) en Venezuela, que culminó con la captura del presidente Nicolás Maduro y su traslado a territorio estadounidense para enfrentar cargos en una corte federal.
La solicitud fue presentada por Colombia, con el respaldo de Rusia y China, misma que fue aprobada oficialmente por la presidencia rotatoria del órgano, en manos de Somalia.
El secretario general de la ONU, António Guterres, se dijo, a través de la secretaria general adjunta de las Naciones Unidas para Asuntos Políticos, Rosemary A. DiCarlo, “profundamente preocupado por el incumplimiento de las normas del derecho internacional en relación con la acción militar del 3 de enero”.
La Carta de las Naciones Unidas consagra la prohibición de la amenaza o el uso de la fuerza contra la integridad territorial o la independencia política de cualquier Estado
Guterres insistió en la importancia de apegarse a los principios y respetar la soberanía de los Estados: “el poder de la ley debe prevalecer”.
“Vengo subrayado de manera constante la imperiosa necesidad de que todos respeten plenamente el Derecho Internacional, incluida la Carta de las Naciones Unidas, que constituye la base para el mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales”, indicó en su mensaje.
Asimismo, llamó a evitar una escalada bélica que extienda el conflicto a otras zonas y pidió prevalezca el diálogo.
“La situación es crítica, pero aún es posible evitar una conflagración más amplia y destructiva. Insto a que se tomen medidas para prevenir una conflagración más amplia y destructiva”, manifestó.
Rusia y China condenan agresión
Los representantes de China y Rusia, durante la sesión, condenaron enérgicamente la acción militar, calificándola de “neocolonialismo”, “doble rasero” e injerencia en la soberanía nacional de los Estados, en lo que supone una clara violación de la Carta de las Naciones Unidas.
“Ningún país puede ser la policía del mundo, ni ningún Estado puede erigirse en juez internacional”, dijo el representante de China, Geng Shuang.
El enviado de Pekín exigió que Estados Unidos deje de acosar y deje atrás las prácticas de coacción y forje relaciones a partir del respeto mutuo, la igualdad.
Por su parte, Vassily A. Nebenzia, embajador ruso, hizo un llamado a los miembros del Consejo para que abandonaran la doble moral y no justificaran lo que calificó como “un acto de agresión tan atroz” por temor al “gendarme global estadounidense”.
Estados Unidos se justifica
En su intervención, el embajador de EU ante la ONU, Michael Waltz, afirmó que Washington llevó a cabo una operación de carácter legal y selectivo contra dos fugitivos de la justicia estadounidense, a quienes calificó como “narcoterroristas”.
Waltz sostuvo que Nicolás Maduro no es un jefe de Estado legítimo y recordó que más de 50 países, incluido Estados Unidos y la Unión Europea, rechazaron el resultado de las elecciones venezolanas de 2024 por falta de transparencia.
El diplomático acusó al gobierno venezolano de liderar una red criminal dedicada al tráfico de drogas, de colaborar con organizaciones terroristas y de desestabilizar el hemisferio occidental.
Venezuela denuncia
El embajador de Venezuela, Samuel Moncada, denunció ante la ONU que la intervención militar de EU se trata de un “acto de agresión” según la definición de la ONU.
“La paz internacional solo puede sostenerse si el derecho internacional es respetado sin excepciones, sin dobles raseros”, afirmó ante el Consejo, subrayando que el secuestro de un jefe de Estado en ejercicio vulnera la inmunidad personal, “una garantía institucional que protege la soberanía de todos los Estados”.
Moncada manifestó que Venezuela es víctima de estos ataques por sus riquezas naturales y se encuentra ante “las peores prácticas del colonialismo y del neocolonialismo”.
“Hoy no está en juego únicamente la soberanía de Venezuela. Está en juego la credibilidad del derecho internacional, la autoridad de esta Organización y la vigencia del principio de que ningún Estado puede erigirse en juez, parte y ejecutor del orden mundial”, concluyó.














