Ciudad de México, a 28 de enero de 2026.- Un despido fulminante en plena pandemia fue el punto de quiebre en la vida de Khaby Lame (25). Hijo de padres migrantes senegaleses, criado en una vivienda de protección pública en Italia, con estudios básicos y un empleo en una fábrica de ensamble de filtros de automóvil en Chivasso, Turín, Khaby parecía destinado a una vida obrera. Pero en 2020 llegó el Covid-19, perdió su trabajo y, sin imaginarlo, comenzó la historia de uno de los mayores éxitos de la economía digital.
Muerto de aburrimiento durante el confinamiento, abrió una cuenta en TikTok y empezó a parodiar videos absurdos de “consejos” cotidianos que complicaban lo simple. Su genialidad fue la sencillez: sin hablar, solo con gestos, mostraba soluciones obvias. Cortar un limón con cuchillo en vez de una máquina; partir un plátano con las manos; mirar por la ventanilla antes de salir del coche. En pocas semanas, su humor universal lo llevó a cientos de miles de seguidores.
Tiempo después, Khaby explicó el origen de su éxito en entrevistas: “Desafortunadamente perdí el trabajo, pero eso le pasó a mucha gente. Cuando me despidieron y tuve que quedarme en casa, finalmente pude hacer lo que quería: hacer videos y hacer reír a la gente”. Ese enfoque auténtico conectó con millones y convirtió su rostro —y sus gestos— en un lenguaje global.
Lo hizo sin hablar
Hoy, Khaby Lame es el creador más seguido de TikTok, con 160.4 millones de seguidores y más de 2 mil 600 millones de ‘me gusta’. Ese alcance llamó la atención de inversionistas y marcas globales. Según Forbes, Khaby vendió su empresa Step Distinctive Limited por alrededor de 975 millones de dólares a Rich Sparkle Holdings Limited, operación destinada a administrar y expandir su marca a nivel mundial.
La cifra coloca a Khaby por encima de la mayoría de los streamers tradicionales. Mientras figuras como Ibai Llanos, AuronPlay o TheGrefg manejan fortunas de decenas de millones de dólares, e incluso nombres globales como MrBeast se mueven en valuaciones menores a la operación de Khaby, el creador ítalo-senegalés demostró que el humor simple también puede valer casi mil millones cuando se convierte en empresa.
En lo personal, Khaby se casó en septiembre de 2023 en Senegal con la modelo Wendy Thembelihle Juel, aunque la relación terminó siete meses después, sin proceso civil al tratarse de un rito religioso musulmán, según reveló Vanity Fair Italia. Tras años de trámites, obtuvo finalmente la ciudadanía italiana, algo que nunca le obsesionó: “Sé quién soy y de dónde vengo”, ha dicho. Hoy vive en Milán, sin alardes conocidos, y con ingresos estimados por Forbes en 20 millones de dólares solo el último año, más que suficientes para confirmar que aquel despido fue, irónicamente, el inicio de su fortuna.













