Por Karina Gómez
CALAKMUL, Camp., a 24 de marzo de 2026.— En lo profundo de la selva campechana, una red de antiguos mercados mayas ha salido a la luz, revelando una faceta clave de esta civilización: su organización económica. Un equipo internacional de arqueólogos identificó más de 50 complejos arquitectónicos que habrían funcionado como centros de intercambio durante el periodo Clásico (250–900 d.C.).
El hallazgo fue posible gracias al uso de la tecnología LiDAR, que permitió detectar estructuras ocultas bajo la densa vegetación en la región de Calakmul. Estas construcciones presentan diseños similares a plazas encontradas en sitios como Tikal, lo que refuerza su posible uso como espacios comerciales.
De acuerdo con especialistas, estos espacios funcionaban como plataformas donde se instalaban puestos de intercambio, elaborados con materiales perecederos. Murales hallados en Calakmul respaldan esta hipótesis, al mostrar escenas de comercio de cerámica, textiles y madera, así como inscripciones que identifican a comerciantes.
Durante las excavaciones, los investigadores recuperaron fragmentos de cerámica, herramientas de pedernal y restos óseos, evidencias claras de actividad productiva y consumo. También se identificaron accesos controlados, lo que sugiere la existencia de mecanismos de regulación, posiblemente vinculados al cobro de tributos.

Uno de los datos más relevantes es la concentración de estos complejos en Campeche: en un área de apenas 121 kilómetros cuadrados se localizaron 15 estructuras. Su cercanía a fuentes de agua y antiguas calzadas mayas indica que estos mercados articulaban el comercio entre grandes ciudades y comunidades menores.
Red regional
Los investigadores consideran que este sistema formaba parte de una red regional de intercambio en las Tierras Bajas Mayas, donde algunos mercados operaban de forma periódica mediante comerciantes itinerantes.
Más allá de su valor histórico, el descubrimiento abre nuevas oportunidades para el turismo cultural, al posicionar a Campeche como un destino clave para comprender la vida cotidiana de la civilización maya.
El hallazgo confirma que los mayas no solo destacaron como arquitectos y astrónomos, sino también como organizadores de sistemas económicos complejos que conectaban territorios y comunidades.














