Ciudad de México, a 11 de abril de 2026.— El incremento sostenido de las temperaturas globales comienza a reflejarse en uno de los procesos biológicos más sensibles: la reproducción de los animales, una afectación que no solo acelera el riesgo de extinción de diversas especies, sino que también compromete la disponibilidad de alimentos para la población humana.
El investigador Hugo Toledo Alvarado, de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia de la Universidad Nacional Autónoma de México, advierte que el estrés calórico prolongado está alterando las condiciones necesarias para que los animales puedan reproducirse de forma eficiente.
Estrés térmico reduce la capacidad reproductiva
De acuerdo con el especialista, aunque algunas especies logran adaptarse temporalmente al calor, los cambios genéticos necesarios para una adaptación plena requieren más tiempo del que permite el actual ritmo del calentamiento global, lo que genera un desbalance que afecta directamente la fertilidad.
Este fenómeno ya se observa en distintas especies, tanto silvestres como domésticas, donde las altas temperaturas afectan procesos fisiológicos clave, desde la producción de gametos hasta el desarrollo embrionario.
Riesgos para la seguridad alimentaria
El impacto alcanza también a la producción pecuaria. El estrés térmico disminuye la eficiencia reproductiva del ganado, lo que se traduce en menos crías y, en consecuencia, menor producción de carne y leche, elementos esenciales para la dieta humana.
Esta situación representa un desafío creciente para la seguridad alimentaria, especialmente en países donde la producción animal es fundamental para el abastecimiento interno y la economía regional.
Efectos visibles en ecosistemas y especies
El calentamiento global ha comenzado a modificar incluso procesos naturales como la incubación en especies ovíparas. En el caso de las tortugas, el aumento de la temperatura en la arena reduce la viabilidad de los huevos y altera la proporción de sexos, lo que pone en riesgo la estabilidad de sus poblaciones.
Estos cambios reflejan un impacto más amplio sobre los ecosistemas, donde la reproducción es clave para mantener el equilibrio biológico.
Un círculo que agrava el cambio climático
Ante la disminución en la productividad del ganado, algunos sistemas optan por incrementar el número de animales para compensar las pérdidas, lo que deriva en mayores emisiones de gases de efecto invernadero, particularmente metano, intensificando el calentamiento global.
Este mecanismo genera un ciclo que dificulta la mitigación del problema y evidencia la necesidad de replantear los modelos de producción.
Investigación y adaptación ante un nuevo escenario
Frente a este panorama, la comunidad científica impulsa estrategias como el mejoramiento genético para desarrollar especies más resistentes a condiciones extremas, así como la conservación de material genético para preservar la biodiversidad ante posibles escenarios de colapso.
Estas acciones buscan mitigar los efectos del cambio climático y garantizar la continuidad de la producción animal en el futuro.
Llamado a cambiar la relación con el medio ambiente
El investigador subraya que los esfuerzos actuales para frenar el cambio climático han sido insuficientes y advierte que es necesario transformar los sistemas de producción y consumo, así como reducir la dependencia de combustibles fósiles.
El deterioro de la capacidad reproductiva de la fauna, concluye, es una señal de alerta sobre la urgencia de adoptar medidas estructurales que permitan enfrentar los efectos del calentamiento global.












