Por Staff
TIJUANA, B.C., a 05 de enero de 2026.- Lo que comenzó como un traslado rutinario terminó en una de las historias más estremecedoras de los últimos días: un trabajador funerario murió en carretera y, horas después, su esposa falleció al verlo por última vez.
Miguel Horacio, dedicado durante años al servicio funerario, realizaba un traslado desde Tijuana hacia Sinaloa cuando sufrió un accidente en la carretera entre Trincheras y Altar, Sonora.
El vehículo en el que viajaba se salió del camino y, pese a recibir atención médica, no logró sobrevivir.
Pero la tragedia no terminó ahí.
Horas después, su cuerpo fue llevado a la funeraria donde trabajaba. Ahí, su esposa, con quien compartía no solo la vida sino también el oficio de acompañar a otros en la muerte, colapsó emocionalmente.
El impacto fue devastador: sufrió un infarto fulminante y murió en el lugar.
La pareja, originaria del Valle del Carrizo, era ampliamente conocida en el sector funerario por su trayectoria y cercanía con las familias en duelo.
En cuestión de horas, la familia perdió a ambos, en un hecho que ha sido descrito por conocidos como una “tragedia imposible de asimilar”.
Hoy, la historia duele aún más por su ironía: quienes dedicaban su vida a despedir a otros, terminaron siendo despedidos casi al mismo tiempo.













