Por Karina Gómez
PALIZADA, Camp., a 15 de octubre de 2026.— Ante el deterioro de los caminos rurales y las dificultades para entrar y salir de sus comunidades, habitantes de Tumbo de la Montaña y El Zapote, en el municipio de Carmen, así como de la colonia Adolfo López Mateos, en Palizada, decidieron organizarse para reparar, con sus propios recursos y apoyo de maquinaria, una vía que aseguran se encuentra prácticamente intransitable.
La acción comunitaria refleja el hartazgo de las familias ante las condiciones de una ruta indispensable para sus actividades cotidianas. Entre baches, tramos deteriorados y lodazales, los vehículos enfrentan dificultades para avanzar e incluso pueden quedar atascados. Esta situación complica la movilidad de quienes dependen de estos caminos para trabajar, hacer compras, acudir a consultas médicas o trasladar a sus hijos a la escuela.
La rehabilitación emergente del camino que conecta a Tumbo de la Montaña, El Zapote y la colonia Adolfo López Mateos surgió de la necesidad de recuperar, al menos parcialmente, el paso. Pobladores y miembros de la comunidad menonita cooperaron y sumaron esfuerzos para realizar trabajos de bacheo y mejoramiento con maquinaria, ante la falta de una solución que, aseguran, atienda de fondo las malas condiciones de la vía.
Caminos deteriorados y servicios deficientes
La inconformidad también alcanza a los servicios públicos. Los habitantes señalan que, además de las dificultades para transitar, enfrentan problemas en el suministro de energía eléctrica, lo que agrava las condiciones de vida de las familias rurales y aumenta las exigencias de atención por parte de las autoridades.
Entre los ciudadanos que respaldan el reclamo se encuentran Javier Chan y Jesús Leyva González, quienes se suman al llamado para que el Gobierno del Estado y los ayuntamientos de Carmen y Palizada atiendan los tramos afectados y establezcan acciones concretas para recuperar la conectividad entre estas comunidades.
La preocupación va más allá de los daños que sufren los vehículos. Cuando un camino presenta condiciones deficientes, los traslados escolares, el acceso a servicios de salud y la llegada de unidades de emergencia pueden complicarse, especialmente durante las lluvias, cuando el lodo reduce las posibilidades de circulación. Por ello, los pobladores demandan una intervención que no se limite a reparaciones provisionales, sino que permita transitar de manera segura durante todo el año.
El reclamo pone sobre la mesa una necesidad básica de las comunidades rurales: contar con infraestructura vial funcional y servicios públicos adecuados para desarrollar sus actividades sin obstáculos que profundicen el aislamiento. Para las familias, no se trata de una obra de lujo, sino de una vía necesaria para mantener la comunicación con otras localidades y acceder a servicios esenciales.
Exigen respuestas
La reparación realizada por los propios habitantes representa una respuesta inmediata frente al deterioro, pero no sustituye la responsabilidad de las autoridades competentes de evaluar las condiciones del camino, determinar las intervenciones necesarias y garantizar su mantenimiento.
Por ello, los pobladores exhortan a las administraciones estatal y municipales a inspeccionar los tramos afectados, definir responsabilidades y presentar una solución que incluya trabajos duraderos, además de atender los problemas de suministro eléctrico que también denuncian.
Mientras tanto, la comunidad continúa enfrentando las dificultades de una vía que, según sus testimonios, se ha convertido en un obstáculo cotidiano. La exigencia es clara: que las familias rurales no tengan que organizar colectas, conseguir maquinaria y reparar con sus propios medios los caminos que necesitan para trasladarse con seguridad y dignidad.













