Por Karina Gómez
SAN FRANCISCO DE CAMPECHE, Camp., a 3 de octubre de 2026.— Con una acción de protesta y denuncia ciudadana, integrantes del colectivo Ciudadanos por Campeche realizaron una suspensión simbólica de los trabajos relacionados con el proyecto del Centro Cultural Escénico de Campeche, conocido popularmente como el “Teatro de la Jaguara”, que el Gobierno del Estado pretende construir en el tradicional Foro Ah Kim Pech.
La protesta coloca nuevamente bajo los reflectores una obra que ha generado rechazo entre sectores ciudadanos, principalmente por el monto de inversión, la utilización de un espacio emblemático para actividades masivas y la ausencia —según los inconformes— de una consulta amplia a los campechanos antes de tomar la decisión.
Un nuevo complejo cultural
El proyecto fue presentado públicamente por la gobernadora Layda Sansores en septiembre. De acuerdo con información difundida sobre la obra, la inversión estimada ronda los 600 millones de pesos, mientras que el proyecto ejecutivo habría representado ya un gasto de aproximadamente 12 millones de pesos.
El colectivo sostiene que existen necesidades sociales que deberían recibir prioridad antes de comprometer cientos de millones de pesos en infraestructura cultural, entre ellas medicamentos, agua potable, servicios públicos y atención a comunidades con carencias.
La inconformidad incluso llegó recientemente hasta la presidenta Claudia Sheinbaum, a quien integrantes de Ciudadanos por Campeche entregaron un escrito para solicitar su intervención y frenar el proyecto. Los ciudadanos argumentaron que existen otras prioridades y reclamaron información detallada a las autoridades estatales responsables de la obra.
El reclamo también se relaciona con el uso histórico del Foro Ah Kim Pech, uno de los principales espacios abiertos de la capital para ferias, carnavales, conciertos y actividades culturales y sociales. Por ello, los inconformes expresan preocupación sobre dónde se realizarían este tipo de eventos si el espacio es transformado.

¿Qué considera el proyecto?
De acuerdo con información publicada sobre el proyecto, el nuevo recinto tendría una capacidad aproximada de 3 mil personas, mientras que el espacio actual ha sido utilizado para actividades que concentran entre 10 mil y 12 mil asistentes, particularmente durante ferias y celebraciones tradicionales.
Con pancartas y consignas, los ciudadanos dejaron claro que la suspensión realizada fue simbólica, pero que el reclamo es concreto: quieren conocer cuánto costará realmente la obra, de dónde saldrán los recursos, qué empresa ejecutará los trabajos, cuáles son los permisos y estudios existentes y qué mecanismos de participación ciudadana fueron utilizados para justificar el proyecto.
La inconformidad también se relaciona con el posible impacto de la nueva infraestructura sobre el entorno urbano y patrimonial de la ciudad, cuya zona histórica y fortificada forma parte del Patrimonio Mundial de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO).
Mientras el Gobierno estatal impulsa el proyecto como una infraestructura cultural de gran escala, sus críticos cuestionan que una obra de esta magnitud avance sin, a su juicio, suficiente transparencia, rendición de cuentas y participación ciudadana.












