Por Karina Gómez
SAN FRANCISCO DE CAMPECHE, Camp; a 25 de septiembre del 2026.— El nombre de Eliseo Fernández Montúfar volvió a resonar con fuerza en la escena política campechana. Durante el Segundo Informe de Gobierno de la alcaldesa Biby Rabelo, su presentación ante los asistentes estuvo acompañada por gritos de “¡Gobernador, gobernador!”, en una expresión que convirtió por momentos el protocolo institucional en una escena cargada de emoción y significado político.
Fernández Montúfar agradeció el respaldo recibido y destacó que, aunque “las circunstancias pueden cambiar, las convicciones permanecen”, en un mensaje que apeló a la confianza construida durante años y a la necesidad de continuar trabajando de manera colectiva.
“Gracias por confiar en mí, por su cariño y por su respaldo; gracias por todo lo que durante muchos años han hecho para construir y por seguir construyendo”, expresó ante los asistentes.
La escena adquirió una dimensión política adicional por el momento que vive Campeche, donde los distintos grupos partidistas comienzan a perfilar sus posiciones rumbo al escenario electoral de los próximos años.
Amplia representación
El encuentro también reunió a representantes de diferentes sectores. Entre los asistentes estuvieron el diputado federal priista Christian Castro Bello y el diputado local Salim Abraham, además de legisladores y representantes de otras fuerzas políticas.
También hicieron presencia integrantes de cámaras empresariales, representantes de sectores productivos y representantes de distintas corrientes religiosas, lo que amplió el alcance político y social del acto.
La diversidad de asistentes convirtió el informe municipal en algo más que una ceremonia de rendición de cuentas: fue también un espacio de encuentro entre actores que representan intereses, sectores y expresiones diferentes dentro de la vida pública campechana.
Fernández Montúfar habló de los cambios que pueden ocurrir en la vida pública e hizo referencia a la confianza, al cariño y al respaldo de quienes han formado parte de ese camino, antes de cerrar con una alusión religiosa: “Dios nos escucha y Dios sabe cambiar las cosas”.
Por ahora, lo ocurrido en el Segundo Informe queda como una postal política, un escenario institucional, una multitud, aplausos y una consigna que irrumpió entre los asistentes.














