Por Karina Gómez
SAN FRANCISCO DE CAMPECHE, Camp., a 18 de septiembre del 2026.— La crisis económica comienza a sentirse con mayor fuerza en el sector empresarial campechano y ahora son los restauranteros quienes levantan la voz para exigir que las cámaras empresariales dejen de trabajar por separado y se sienten a construir una estrategia conjunta antes de que más negocios terminen con la cortina abajo.
Empresarios del ramo hicieron un llamado a las diferentes cámaras y organismos empresariales de Campeche para instalar una mesa de trabajo en la que puedan analizar la situación económica actual y plantear acciones concretas para enfrentarla.
El planteamiento surge en un escenario de preocupación para quienes dependen diariamente del consumo local, menos clientes, menores ventas, costos operativos que deben cubrirse y la presión permanente de mantener abiertos los establecimientos.
Los restauranteros cuestionaron la actuación del Gobierno del Estado y señalaron que, desde su perspectiva, la problemática económica estaría siendo politizada en lugar de atenderse con medidas que ayuden directamente al sector productivo.
Mientras el debate político continúa, los empresarios advierten que las cuentas de los negocios no se pagan con discursos.
Renta, nómina, energía eléctrica, insumos, impuestos y proveedores siguen llegando puntualmente, aun cuando las ventas no necesariamente responden al mismo ritmo.
Ante este panorama, el sector restaurantero plantea que las distintas organizaciones empresariales construyan una agenda común y busquen alternativas que permitan reactivar el consumo, proteger empleos y evitar el cierre de establecimientos.
La propuesta es que representantes de restaurantes, comercios, servicios y otros sectores productivos compartan diagnósticos y planteen soluciones ante las autoridades correspondientes.
El llamado también coloca sobre la mesa una pregunta de fondo: ¿qué medidas concretas se están tomando para evitar que la desaceleración termine convirtiéndose en una cadena de cierres y pérdida de empleos?
Para los empresarios, el tiempo apremia. Cada negocio que deja de operar representa no solamente una cortina que baja, sino empleos que pueden perderse, proveedores afectados y menor circulación de dinero en la economía local.
Por ello, los restauranteros consideran indispensable pasar de las declaraciones a una estrategia conjunta y medible. Porque mientras en los escritorios se discute quién tiene la culpa, en las calles los empresarios tienen otra preocupación, que las ventas alcancen para mantener abiertas las puertas mañana.













