Por Karina Gómez
SAN FRANCISCO DE CAMPECHE, Camp., a 14 de enero del 2026. – La ubicación geográfica de Campeche en el sureste de México convierte al estado en una zona estratégica y de alta vulnerabilidad frente al avance de la llamada langosta centroamericana (Schistocerca piceifrons), plaga que puede impactar hasta el 80 por ciento del área forestal, además de poner en riesgo la producción agrícola y ganadera.
Ante este escenario, la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (SADER), en coordinación con autoridades agrarias, intensificaron las acciones de monitoreo, vigilancia y control, particularmente en el municipio de Champotón, una de las principales zonas agrícolas de la entidad.
El delegado de Agricultura en Campeche, Carlos Emilio Baqueiro Cáceres, informó que estas labores forman parte del plan estratégico del Comité Estatal de Sanidad Vegetal, diseñado para contener el avance del insecto, cuyo desplazamiento natural desde entidades vecinas, como Yucatán, incrementa el riesgo para Campeche.
Plaga bajo control en 10 estados
Autoridades sanitarias detallaron que la langosta afecta principalmente cultivos de maíz, sorgo, frijol y arroz, así como caña de azúcar, palma de aceite, pastos ganaderos y diversas hortalizas, al alimentarse de hojas, tallos y brotes, generando pérdidas severas cuando los brotes no se detectan a tiempo.
Es una plaga presente en 10 entidades del país, principalmente del sur, pero bajo estrategias de control por parte de las autoridades federales y locales.
El titular del Comité Estatal de Sanidad Vegetal de la SADER, Fabián Papalotzi Cruz, explicó que la prioridad es atacar las ninfas en sus primeras etapas de desarrollo, fase en la que el insecto es más vulnerable y antes de que cause daños extensivos. Hasta el momento, las brigadas han intervenido en 3 mil 483 hectáreas en comunidades de la región de Los Chenes, donde se concentran actividades agrícolas y forestales.

El monitoreo permanente es una de las claves de la estrategia, ya que permite identificar oportunamente los brotes y evitar que la plaga se establezca tanto en zonas productivas como en áreas forestales. En esta nueva fase, se prioriza el control biológico mediante la aplicación del hongo Metarhizium acridum, con el objetivo de reducir el impacto ambiental y proteger la salud de la población.
De manera complementaria, y de acuerdo con la densidad de las poblaciones, se prevé el uso focalizado de agroquímicos, siempre bajo condiciones climáticas favorables. A estas acciones se suma la incorporación de drones, que permiten realizar fumigaciones más eficientes y precisas en zonas de difícil acceso.
Durante el año pasado, se detectaron focos rojos en los municipios de Campeche, Calkiní, Champotón, Dzitbalché, Candelaria, Hecelchakán, Hopelchén, Seybaplaya y Tenabo, logrando posteriormente el control en la mayoría de estas demarcaciones.













